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1 Reyes 18:42 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

42 Subió, pues, Ajab a comer y a beber, en tanto que Elías subió a la cima del Carmelo y, postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

42 Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

42 Entonces Acab fue a comer y a beber. Elías, en cambio, subió a la cumbre del monte Carmelo, se inclinó hasta el suelo y oró con la cara entre las rodillas.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

42 Ajab subió para comer y beber, mientras Elías subía a la cumbre del Carmelo. Allí se inclinó y puso la cara entre sus rodillas,

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La Biblia Textual 3a Edicion

42 Y Acab subió a comer y a beber; y Elías subió a la cumbre del Carmelo, y postrándose en tierra, puso su rostro entre sus rodillas;

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

42 Y Acab subió a comer y a beber. Y Elías subió a la cumbre del Carmelo; y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

42 Así que Ahab se fue a comer y a beber. Elías subió a lo alto del monte Carmelo, allí se arrodilló en el suelo y apoyó su cara entre las rodillas.

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1 Reyes 18:42
21 Referencias Cruzadas  

Tan pronto el criado de Abrahán oyó sus palabras se postró en tierra ante Yahveh.


Rogó David a Dios por el niño, ayunaba con rigor y pasaba las noches acostado en el suelo.


Después dijo Elías a Ajab: 'Sube, come y bebe, porque ya se percibe el ruido de la lluvia'.


Y dijo a su criado: 'Sube y mira hacia el mar'. Subió a mirar y dijo: 'No hay nada'. Pero él le dijo: 'Vuelve siete veces'.


Al oírlo, Elías se cubrió el rostro con el manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la cueva. Y una voz le dijo: '¿Qué haces aquí, Elías?'.


y dije: '¡Dios mío! Me siento avergonzado y confuso al levantar, oh Dios mío, mi rostro hacia ti. Porque nuestras iniquidades se han multiplicado hasta por encima de nuestras cabezas, y nuestro pecado ha crecido hasta el cielo.


Él carga de humedad las nubes, el nublado difunde sus relámpagos,


¿Quién podría en los cielos compararse al Señor? ¿Quién podría igualársele entre los hijos de los dioses?


Entonces Ezequías volvió el rostro hacia la pared y dirigió a Yahveh esta plegaria:


Por encima de Él había serafines de pie, con seis alas cada uno: con dos se cubrían el rostro, con otras dos se cubrían hasta los pies y con los otras dos volaban.


¡Por mi vida! -oráculo del Rey cuyo nombre es Yahveh Sebaot-: vendrá como el Tabor entre los montes y como el Carmelo sobre el mar.


Volví mi rostro al Señor para dirigirle oraciones y súplicas, en ayuno, saco y ceniza.


A ti, Señor, la justicia; a nosotros, la vergüenza en el rostro, como sucede hoy a los hombres de Judá, a los habitantes de Jerusalén y a todo Israel, a los de cerca y a los de lejos, en todos los países adonde los arrojaste por las infidelidades que cometieron contra ti.


Después de despedirlo, subió al monte para orar a solas. Al anochecer, estaba allí él solo.


Y adelantándose un poco, se postró en tierra y oraba que, si era posible, se alejara de él aquella hora.


Por aquellos días, salió hacia el monte para orar y pasó la noche en oración ante Dios.


Al día siguiente, mientras ellos iban de camino y se acercaban a la ciudad, hacía la hora sexta, subió Pedro a la terraza para orar.


Entonces Josué rasgó sus vestiduras y cayó rostro en tierra ante el arca de Yahveh hasta el atardecer, junto con los ancianos de Israel, y esparcieron polvo sobre sus cabezas.


Samuel invocó a Yahveh, y Yahveh envió aquel día truenos y lluvia; por lo que todo el pueblo sintió gran temor delante de Yahveh y de Samuel.


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