¡Atráeme! ¡correremos en pos de ti! ¡Me ha conducido el Rey dentro de sus recámaras! ¡Nos alegraremos y nos regocijaremos en ti; nos acordaremos de tus caricias más que del vino: con justísima causa te aman!
Juan 6:44 - Biblia Version Moderna (1929) Nadie puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere: y yo le resucitaré en el día postrero. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Biblia Nueva Traducción Viviente Pues nadie puede venir a mí a menos que me lo traiga el Padre, que me envió, y yo lo resucitaré en el día final. Biblia Católica (Latinoamericana) Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me envió. Y yo lo resucitaré en el último día. La Biblia Textual 3a Edicion Nadie puede venir a mí si el Padre que me envió no lo atrae,° y Yo lo resucitaré en el día postrero. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Nadie puede venir a mí si el Padre que me ha enviado no lo atrae; y yo lo resucitaré en el último día. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. |
¡Atráeme! ¡correremos en pos de ti! ¡Me ha conducido el Rey dentro de sus recámaras! ¡Nos alegraremos y nos regocijaremos en ti; nos acordaremos de tus caricias más que del vino: con justísima causa te aman!
¿Puede acaso el etíope mudar su piel, o el leopardo sus manchas? entonces podréis vosotros también obrar bien, que estáis habituados a obrar mal.
Desde lejos Jehová me apareció, y dijo: Con amor eterno te he amado, por tanto te he extendido mi misericordia.
Con cuerdas humanas los traje a mí, con vínculos de amor; y era para con ellos como los que alzan el yugo de sobre su quijada; y puse el alimento delante de ellos.
¡Raza de víboras! ¿cómo podéis vosotros, siendo malos, hablar cosas buenas? porque de la abundancia del corazón habla la boca.
Y Jesús respondiendo, le dijo: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás; porque no te lo ha revelado carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Y yo, si fuere levantado en alto de sobre la tierra, a todos los atraeré a mí mismo.
¿Cómo podéis creer, vosotros que recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que solo de Dios viene?
Escrito está en los Profetas: Y todos ellos serán enseñados de Dios. Todo aquel que ha oído de parte del Padre, y ha aprendido de él, viene a mí.
Y dijo: Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí, a menos que le sea dado por mi Padre.
Porque os ha sido concedido, a favor de Cristo, no sólo creer en él, sino también padecer por su causa:
habiendo sido sepultados con él en el bautismo, en el cual también fuisteis resucitados con él, por medio de la fe en la operación de Dios, que le resucitó de entre los muertos.