Vuelve la mirada al Todopoderoso; apréndete de memoria sus enseñanzas, y él te devolverá la felicidad.
Proverbios 4:10 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Escúchame, jovencito: hazme caso y vivirás muchos años. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida. Biblia Nueva Traducción Viviente Hijo mío, escúchame y haz lo que te digo, y tendrás una buena y larga vida. Biblia Católica (Latinoamericana) Atiéndeme, pues, hijo mío, toma en serio mis palabras, y vivirás largos años. La Biblia Textual 3a Edicion Oye, hijo mío, y recibe mis razones, Y se te multiplicarán años de vida. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Escucha, hijo mío, acoge mis palabras y se te prolongarán los años de vida. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Oye, hijo mío, y recibe mis palabras, y se te multiplicarán años de vida. |
Vuelve la mirada al Todopoderoso; apréndete de memoria sus enseñanzas, y él te devolverá la felicidad.
No busquen las riquezas, mejor busquen mis enseñanzas y adquieran mis conocimientos,
20 (19) »¡Escúchenme bien, lloronas profesionales! ¡Presten atención a mis palabras! Enséñenles a sus hijas y amigas a entonar canciones fúnebres; enséñenles a cantar este lamento:
y así ustedes y ellos vivirán largos años en esta tierra que Dios les ha prometido. ¡Vivirán allí mientras el cielo exista!
»Obedezcan y cuiden a su padre y a su madre. Así les irá bien, y podrán vivir muchos años en el país que les voy a dar.
Si obedecen a Dios y lo adoran tal como les he enseñado, llegarán a ser un pueblo muy grande. Disfrutarán de esta tierra, tal como nuestro Dios se lo prometió a nuestros antepasados. ¡Es tan fértil que siempre hay abundancia de alimentos!
Además, siempre damos gracias a Dios porque, al llevarles su mensaje, ustedes lo aceptaron como si lo recibieran de parte de Dios y no de un ser humano. Y es verdad, ese mensaje es de Dios, y hace que los que confían en él cambien su manera de vivir.
Esto es verdad, y todos deben creerlo: Jesucristo vino a este mundo para salvar a los pecadores del castigo que merecen, ¡y yo soy el peor pecador de todos! Pero Dios fue bueno y me salvó. Así demostró la gran paciencia que Jesucristo tuvo conmigo. Lo hizo para que otros sigan mi ejemplo, y confíen en Cristo para tener vida eterna.