No hay hijo más malo ni más sinvergüenza que el que roba a su padre y echa a la calle a su madre.
El que roba a su padre y ahuyenta a su madre, Es hijo que causa vergüenza y acarrea oprobio.
Los hijos que maltratan a su padre o echan fuera a su madre son una deshonra pública y una vergüenza.
El que deja sin nada a su padre y echa a su madre es un hijo infame y desnaturalizado.
El que roba a su padre y echa fuera a su madre, Es hijo que trae vergüenza y deshonra.
Quien maltrata al padre y expulsa a la madre es un hijo abyecto y depravado.
El que roba a su padre y echa fuera a su madre, es hijo que causa vergüenza y acarrea deshonra.
Qué dicha es tener un hijo sabio; qué triste es tener un hijo tonto.
El que es precavido guarda comida durante el verano; el que duerme durante la cosecha termina en la vergüenza.
El sirviente que se esfuerza se convierte en jefe del mal hijo, y se queda con la herencia que a este le tocaba.
¡Cuánto enojo y cuánta amargura causa a sus padres el hijo necio!
Querido jovencito, si no aceptas la corrección, te apartarás de los sabios consejos.
¡Dios bendice a quienes lo obedecen! Pero los necios caen en la desgracia.
Amigo de gente malvada es quien roba a sus padres y alega que no ha hecho nada.
El que es inteligente obedece la ley; el que todo lo malgasta, llena de vergüenza a su padre.
»Algunos hablan mal de sus padres, y hasta los maldicen.
»El que desobedece y desprecia a sus padres, bien merece que los cuervos le saquen los ojos y que los buitres se lo coman vivo.
¡Y ahora que vuelve ese hijo tuyo, después de malgastar todo tu dinero con prostitutas, matas para él el ternero más gordo!”