Los mulos y los caballos son tercos y no quieren aprender; para acercarse a ellos y poderlos controlar, hay que ponerles rienda y freno. ¡No seas tú como ellos!»
Proverbios 10:13 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual En los labios del sabio no falta la sabiduría; en la espalda del imprudente no faltan los garrotazos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 En los labios del prudente se halla sabiduría; Mas la vara es para las espaldas del falto de cordura. Biblia Nueva Traducción Viviente Las palabras sabias provienen de los labios de la gente con entendimiento, pero a los que les falta sentido común, serán castigados con vara. Biblia Católica (Latinoamericana) En los labios del hombre inteligente sólo hay sabiduría, la espalda del insensato merece palos. La Biblia Textual 3a Edicion La sabiduría está en los labios del prudente, Pero la vara es para la espalda del insensato. Biblia Serafín de Ausejo 1975 En los labios del cuerdo está la sabiduría; sobre la espalda del necio la vara. Biblia Reina Valera Gómez (2023) En los labios del prudente se halla sabiduría; mas la vara es para la espalda del falto de entendimiento. |
Los mulos y los caballos son tercos y no quieren aprender; para acercarse a ellos y poderlos controlar, hay que ponerles rienda y freno. ¡No seas tú como ellos!»
Cuando los buenos hablan, lo hacen siempre con sabiduría, y siempre dicen lo que es justo.
pero Dios le dijo a Moisés: «Extiende tu brazo y ordena que los saltamontes vengan sobre Egipto y se coman todas las plantas que quedaron después del granizo».
El buen consejo es ayuda de muchos, pero la imprudencia es trampa de tontos.
Los buenos hablan siempre con sabiduría; a los malvados se les obliga a callar.
Cuando los sabios hablan, comparten su conocimiento; ¡los ignorantes no hacen esto ni con el pensamiento!
Al que piensa bien las cosas se le llama inteligente; quien habla con dulzura convence mejor.
El que es inteligente con un regaño aprende, pero el que es necio ni con cien golpes entiende.
Podrá haber mucho oro, y muchas piedras preciosas, pero nada hay más valioso que las enseñanzas del sabio.
Para el caballo, el látigo; para el burro, el freno; para el necio, el garrote.
Si al trigo lo machacas, puedes quitarle la cáscara, pero al necio, aunque lo remuelas, no se le quita lo necio.
Pero el que se enreda con la mujer de otro comete la peor estupidez: busca golpes, encuentra vergüenzas, ¡y acaba perdiendo la vida!
Y el joven se fue tras ella como va el buey al matadero; cayó en la trampa como un venado
El fiel servidor dijo: «Dios me enseñó a consolar a los que están afligidos y cansados. Me despierta todas las mañanas, para que reciba sus enseñanzas como todo buen discípulo.
Todos hablaban bien de Jesús, pues se admiraban de lo agradables que eran sus enseñanzas. La gente preguntaba: —¿No es este el hijo de José?