28 (29) el desconocido dijo: —Ya no te vas a llamar Jacob. Ahora vas a llamarte Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
Nehemías 4:9 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual 9 (3) Entonces oramos a Dios y pusimos guardias de día y de noche para protegernos. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. Biblia Nueva Traducción Viviente Así que oramos a nuestro Dios y pusimos guardias en la ciudad día y noche para protegernos. Biblia Católica (Latinoamericana) Cuando nuestros enemigos supieron que estábamos prevenidos y que Dios había hecho fracasar su plan, volvimos todos a la muralla, cada cual a su trabajo. La Biblia Textual 3a Edicion Pero nosotros oramos a nuestro Dios, y nos pusimos en guardia contra ellos día y noche. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Cuando nuestros enemigos supieron que estábamos apercibidos y que Dios había desbaratado sus planes, todos nosotros volvimos a la muralla, cada uno a su trabajo. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces oramos a nuestro Dios, y por causa de ellos pusimos guarda contra ellos de día y de noche. |
28 (29) el desconocido dijo: —Ya no te vas a llamar Jacob. Ahora vas a llamarte Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
10 (4) La gente de Judá se quejaba: «Ya no tenemos fuerzas, y los escombros son muchos. No podremos terminar de reparar los muros».
11 (5) Nuestros enemigos pensaban que no conocíamos sus planes, y que nos podrían atacar por sorpresa, para matarnos y así detener la reconstrucción.
Dios hace que los astutos caigan en sus propias trampas; les desbarata sus planes malvados y les arruina sus malas acciones.
Dios no deja que las naciones lleven a cabo sus planes; Dios no deja que los pueblos realicen sus planes malvados.
¡Llámame cuando tengas problemas! Yo vendré a salvarte, y tú me darás alabanza».
No se duerman; oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas.»
Por eso, estén siempre alerta. Oren en todo momento, para que puedan escapar de todas las cosas terribles que van a suceder. Así podrán estar conmigo, el Hijo del hombre.»
Estén siempre atentos y listos para lo que venga, pues su enemigo, el diablo, anda buscando a quien destruir. ¡Hasta parece un león hambriento!