Pero él les contestó: —¡Haraganes! ¡Son unos haraganes! Me piden que los deje ir a adorar a su Dios, pero lo que quieren es dejar de trabajar.
Mateo 26:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Los discípulos se enojaron y dijeron: —¡Qué desperdicio! Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Al ver esto, los discípulos se enojaron, diciendo: ¿Para qué este desperdicio? Biblia Nueva Traducción Viviente Los discípulos se indignaron al ver esto. «¡Qué desperdicio! —dijeron—. Biblia Católica (Latinoamericana) Al ver esto, los discípulos protestaban: '¿Para qué tanto derroche?' La Biblia Textual 3a Edicion Al ver esto, los° discípulos se indignaron, diciendo: ¿Para qué este derroche? Biblia Serafín de Ausejo 1975 Cuando los discípulos lo vieron, decían indignados: '¿A qué viene este derroche? Biblia Reina Valera Gómez (2023) Al ver esto sus discípulos, se indignaron, diciendo: ¿Por qué este desperdicio? |
Pero él les contestó: —¡Haraganes! ¡Son unos haraganes! Me piden que los deje ir a adorar a su Dios, pero lo que quieren es dejar de trabajar.
También vi que todos trabajan y buscan progresar solo para tener más que los otros. Pero tampoco esto tiene sentido, porque es como querer atrapar el viento.
Para vender más caro el trigo ustedes se la pasan deseando que pronto termine el día sábado y que pase la fiesta de fin de mes. Solo piensan en engañar a sus clientes, usando pesas y medidas falsas.
Ustedes los sacerdotes se quejan, y dicen: «Nuestro trabajo es muy pesado». Pero el Dios todopoderoso les dice: «¿Creen ustedes que voy a recibir con gusto esos animales cojos y enfermos, que ustedes me traen como ofrenda? Eso es un insulto, pues para colmo me traen animales con defectos.
Cuando los otros diez discípulos se dieron cuenta de todo esto, se enojaron con Santiago y Juan.
Mientras Jesús comía, llegó una mujer con un frasco de perfume muy caro. La mujer se acercó a Jesús y derramó el perfume sobre su cabeza.
Ese perfume pudo haberse vendido, y con el dinero hubiéramos ayudado a muchos pobres.
Algunos de los que estaban allí se enojaron y dijeron: «¡Qué desperdicio tan grande!