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Mateo 15:11 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Lo que los hace impuros delante de Dios no es la comida que entra por su boca. Lo que los hace impuros son los insultos y las malas palabras que dicen.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

No lo que entra en la boca contamina al hombre; mas lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Lo que entra por la boca no es lo que los contamina; ustedes se contaminan por las palabras que salen de la boca».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Lo que entra por la boca no hace impura a la persona, pero sí mancha a la persona lo que sale de su boca.

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La Biblia Textual 3a Edicion

No es lo que entra por la boca lo que contamina al hombre, sino lo que sale de la boca, eso contamina al hombre.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

no lo que entra por la boca contamina al hombre, sino lo que sale de la boca, eso contamina al hombre'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

No lo que entra en la boca contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, esto contamina al hombre.

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Otras versiones



Mateo 15:11
26 Referencias Cruzadas  

Sus palabras ofenden y lastiman; tras sus palabras esconden sus malas intenciones.


2 (3) Todo el mundo dice mentiras y unos a otros se engañan; ahora dicen una cosa, y luego dicen otra.


¿A quién insultaste y ofendiste? ¡Me ofendiste a mí, al Dios santo de Israel!


Jesús llamó a la gente y le dijo: —Escuchen y entiendan bien:


Entonces los discípulos de Jesús se acercaron y le dijeron: —A los fariseos no les gustó lo que dijiste.


La comida que entra por su boca no los hace impuros delante de Dios. Lo que los hace impuros son los insultos y malas palabras que salen de su boca.»


A mí, nuestro Señor Jesús me ha enseñado que ningún alimento es malo en sí mismo. Pero si alguien piensa que alguna comida no se debe comer, entonces no debe comerla.


En el reino de Dios no importa lo que se come ni lo que se bebe. Más bien, lo que importa es hacer el bien, y vivir en paz y con alegría. Y todo esto puede hacerse por medio del Espíritu Santo.


No permitan que, por insistir en lo que se debe o no se debe comer, se arruine todo lo bueno que Dios ha hecho en la vida del hermano débil. La verdad es que toda comida es buena; lo malo es que por comer algo, se haga que otro hermano deje de creer en Dios.


Esa gente prohíbe casarse y comer ciertos alimentos. Pero Dios creó todos los alimentos para que nosotros los comamos y le demos las gracias por ellos. Los creó para todos los que confiamos en él y conocemos la verdad.


Los que obedecen sinceramente a Jesucristo consideran que todo es bueno. Pero los que no obedecen ni confían en él, creen que nada es bueno; solo piensan en lo malo, y no les remuerde la conciencia.


Por eso, no hagan caso de enseñanzas extrañas, que no tienen nada que ver con lo que Jesucristo nos enseñó. Esas reglas acerca de lo que se debe comer, y de lo que no se debe comer, nunca han ayudado a nadie. Es mejor que nos dé fuerzas el amor de Dios.


Porque ellos, para impresionar a la gente, dicen cosas bonitas que, en realidad, no sirven para nada. Obligan a otros a participar en sus mismos vicios y malos deseos, y engañan a los que con mucho esfuerzo apenas logran alejarse del pecado.