¡siempre les va bien en todo lo que hacen! Tus leyes, Dios mío, no las pueden entender. Se burlan de sus enemigos,
Isaías 33:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Los caminos están desiertos, nadie transita por ellos; se han roto los pactos, se rechaza a los testigos, y no hay respeto por nadie. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Las calzadas están deshechas, cesaron los caminantes; ha anulado el pacto, aborreció las ciudades, tuvo en nada a los hombres. Biblia Nueva Traducción Viviente Tus caminos están abandonados; ya nadie viaja por ellos. Los asirios rompieron su tratado de paz y no les importan las promesas que hicieron delante de testigos; no le tienen respeto a nadie. Biblia Católica (Latinoamericana) Los caminos están desiertos,
ya nadie pasa por allí.
No respetaron el contrato, han faltado a su palabra,
no han sido siquiera correctos. La Biblia Textual 3a Edicion Las calzadas están desiertas, los caminantes han cesado. Ha anulado el pacto, Desprecia las ciudades, No tuvo en cuenta a hombre alguno. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Están desiertos los caminos, nadie pasa ya por el sendero. Rompió la alianza, despreció las ciudades, a nadie respetó. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Las calzadas están desiertas, cesaron los caminantes; Él ha quebrado el pacto, ha aborrecido las ciudades, tuvo en nada a los hombres. |
¡siempre les va bien en todo lo que hacen! Tus leyes, Dios mío, no las pueden entender. Se burlan de sus enemigos,
La tierra se ha llenado de maldad, porque sus habitantes no han cumplido las leyes de Dios. Se habían comprometido a obedecerlo por siempre, pero ninguno cumplió con ese pacto.
en pleno desierto habrá un sendero al que llamarán “Camino Sagrado”. »No pasarán por ese camino ni los impuros ni los necios;
Ezequías tenía ya catorce años gobernando, cuando el nuevo rey de Asiria, llamado Senaquerib, atacó todas las ciudades fortificadas de Judá y las conquistó.
Ruido ya no se escucha en tus portones, Jerusalén. ¡Qué triste es ver tus calles desiertas! Los sacerdotes lloran y las jóvenes se afligen. Todo en ti es amargura; ya nadie viene a tus fiestas.
Dejaré que los animales salvajes los ataquen, y que se coman a sus hijos y a su ganado. Los que aún queden con vida serán tan pocos que los caminos se verán desiertos.
Cuando el anciano vio al viajero sentado en la plaza, le preguntó: —¿De dónde vienes? ¿A dónde vas?
»En la época de Samgar y de Jael, eran muy peligrosos los caminos, la gente andaba por veredas angostas;
»Yo desafío a todo el ejército israelita. Elijan a uno de sus hombres para que luche conmigo».