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Hechos 3:7 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Enseguida, Pedro lo tomó de la mano derecha y lo levantó. En ese mismo instante, las piernas y los pies de aquel hombre se hicieron fuertes

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Entonces Pedro tomó al hombre lisiado de la mano derecha y lo ayudó a levantarse. Y, mientras lo hacía, al instante los pies y los tobillos del hombre fueron sanados y fortalecidos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Y tomándolo de la mano derecha, lo levantó.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y asiéndolo de la mano derecha, lo levantó, e inmediatamente fueron fortalecidos sus pies y sus tobillos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante se fortalecieron sus pies y sus tobillos

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al instante fueron afirmados sus pies y tobillos;

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Otras versiones



Hechos 3:7
9 Referencias Cruzadas  

Jesús fue a verla, la tomó de la mano y la levantó. En ese mismo instante la fiebre se le fue, y la suegra de Simón les sirvió de comer.


Tomó de la mano a la niña y le dijo en idioma arameo: —¡Talitá, cum! Eso quiere decir: «Niña, levántate.»


Pero Jesús tomó al joven por la mano y lo ayudó a levantarse.


Jesús puso sus manos sobre ella, y en ese momento la mujer se enderezó y comenzó a alabar a Dios.


Sin embargo, Pedro le dijo: «No tengo oro ni plata, pero te voy a dar lo que sí tengo: En el nombre de Jesucristo de Nazaret, te ordeno que te levantes y camines.»


y, de un salto, se puso en pie y empezó a caminar. Sin más, entró en el templo con Pedro y Juan, caminando y saltando y alabando a Dios.


«¿Qué vamos a hacer?», se decían. «No podemos acusarlos de mentirosos, pues lo que hicieron por ese hombre es realmente un milagro, y todos en Jerusalén lo saben.» Otros decían:


ustedes nos preguntan acerca del hombre que estaba enfermo, y que ahora está sano.


Pedro le dio la mano para ayudarla a ponerse de pie; luego llamó a los seguidores de Jesús y a las viudas, y les presentó a Tabitá viva.