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Génesis 41:6 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Tras ellas brotaron otras siete espigas, sin trigo y marchitadas por el viento del desierto.

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Biblia Reina Valera 1960

y que después de ellas salían otras siete espigas menudas y abatidas del viento solano;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Luego aparecieron otras siete espigas de grano, pero estaban resecas y marchitadas por el viento oriental.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Después de éstas brotaron otras siete espigas pequeñas y quemadas por el viento,

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La Biblia Textual 3a Edicion

Sin embargo, he ahí otras siete espigas menudas y resecas por el viento oriental brotaban después de ellas.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

A continuación brotaron siete espigas raquíticas y abrasadas por el viento del este.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y que otras siete espigas delgadas y abatidas del viento solano, salían después de ellas:

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Otras versiones



Génesis 41:6
8 Referencias Cruzadas  

Después de ellas brotaron otras siete espigas, delgadas y marchitas, resecadas por el viento del desierto.


Pero volvió a dormirse, y tuvo otro sueño. Soñó que de un mismo tallo brotaron siete espigas, verdes y llenas de trigo.


¡Y las espigas secas se tragaron a las verdes y llenas de trigo! El rey se despertó, y vio que se trataba de un sueño.


Si la plantan en otro lugar, no volverá a retoñar; al golpearla el viento del este, se marchitará por completo y morirá donde fue plantada”».


”Pero el viento del este la marchitó, y todas sus uvas se cayeron. Ella misma fue arrancada con furia y arrojada por el suelo. Sus fuertes ramas se secaron, y el fuego acabó con ellas.


1 (2) Son cada vez más mentirosos y violentos. Hacen pactos con Asiria, y envían regalos a Egipto; ¡y hasta piensan que del desierto les puede llegar ayuda!»


»Tal vez vuelvas a prosperar, pero yo te destruiré como el viento del desierto que seca los manantiales. Entonces tus enemigos se adueñarán de todos tus tesoros.


y cuando salió el sol, Dios mandó un viento tan caliente que el pobre Jonás casi se desmayaba. Era tanto el calor que Jonás quería morirse; por eso gritó: —¡Prefiero morir que seguir viviendo!