Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre.
Efesios 3:12 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Gracias a Cristo, y porque confiamos en él, tenemos libertad para acercarnos a Dios sin temor. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él; Biblia Nueva Traducción Viviente Gracias a Cristo y a nuestra fe en él, podemos entrar en la presencia de Dios con toda libertad y confianza. Biblia Católica (Latinoamericana) En él ahora nos acercamos a Dios con plena confianza, con la fe que él nos ha dejado. La Biblia Textual 3a Edicion en el cual tenemos seguridad y derecho de entrada con confianza por la fe en Él. Biblia Serafín de Ausejo 1975 en el cual tenemos la confiada libertad y el acceso seguro por medio de la fe en él. Biblia Reina Valera Gómez (2023) en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe de Él. |
Jesús le respondió: —Yo soy el camino, la verdad y la vida. Sin mí, nadie puede llegar a Dios el Padre.
Dios acepta a todos los que creen y confían en Jesucristo, sin importar si son judíos o no lo son.
Nos alegra saber que, por confiar en Jesucristo, ahora podemos disfrutar del amor de Dios, y que un día compartiremos con él toda su grandeza.
Por medio de lo que Jesucristo hizo, tanto los judíos como los no judíos tenemos un mismo Espíritu, y podemos acercarnos a Dios el Padre.
Por eso, no dejen de confiar en Dios, porque solo así recibirán un gran premio.
Pero Cristo, que es el Hijo de Dios, es obediente y ayuda a este pueblo de Dios, que somos nosotros. Y nosotros somos parte de ese pueblo, si seguimos creyendo firmemente y con alegría en la salvación que recibiremos.
Porque Cristo murió una vez y para siempre para perdonarnos nuestros pecados. Él era bueno e inocente, y sufrió por los pecadores, para que ustedes pudieran ser amigos de Dios. Los que mataron a Cristo destruyeron su cuerpo, pero él resucitó para vivir como espíritu.
Ahora, hijos míos, sigan unidos a Cristo. Así, cuando él regrese, lo estaremos esperando confiadamente y no pasaremos por la vergüenza de ser castigados.
Amados míos, si estamos bien con Dios, podemos presentarnos ante él con toda confianza.