Eclesiastés 8:5 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual Quien obedece sus órdenes no sufre ningún daño, y quien es inteligente sabe cuándo y cómo debe obedecerlas. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 El que guarda el mandamiento no experimentará mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. Biblia Nueva Traducción Viviente Quienes lo obedezcan no serán castigados. Los sabios encontrarán el momento y la forma de hacer lo correcto, Biblia Católica (Latinoamericana) El que guarda los mandamientos no se meterá en situaciones difíciles. El sabio sabe cuál es la hora y cuáles son los criterios. La Biblia Textual 3a Edicion El que observa el mandamiento no experimentará cosa mala, Y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio,° Biblia Serafín de Ausejo 1975 Quien cumple lo mandado no experimenta contratiempos; el corazón del sabio sabe el cuándo y el cómo. Biblia Reina Valera Gómez (2023) El que guarda el mandamiento no experimentará ningún mal; y el corazón del sabio discierne el tiempo y el juicio. |
Pero Sifrá y Puá respetaban a Dios, así que no obedecieron las órdenes del rey.
El sabio siempre piensa en hacer lo bueno; el tonto solo piensa en hacer lo malo.
Puedo terminar este libro diciendo que ya todo está dicho. Todo lo que debemos hacer es alabar a Dios y obedecerlo.
pues el sabio sabe lo que hace, pero el tonto no sabe nada de nada. Pero también me di cuenta de que todos tenemos un mismo final,
El reino de Israel es maltratado y nadie respeta sus derechos porque prefirió adorar a dioses falsos.
Jesús les dijo: —Pues denle al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.
Pero Pedro y Juan les respondieron: —Dígannos, entonces: ¿debemos obedecerlos a ustedes antes que a Dios?
Pedro y los demás apóstoles respondieron: —Nosotros primero obedecemos a Dios, y después a los humanos.
Desde el momento en que supimos todo eso, no hemos dejado de orar por ustedes. Y siempre le pedimos a Dios que puedan conocer su voluntad, y que tengan toda la sabiduría y la inteligencia que da el Espíritu Santo.
En cambio, los que sí saben distinguir entre lo bueno y lo malo, y están acostumbrados a hacerlo, son como la gente adulta, que ya puede comer alimentos sólidos.