»Dios los bendecirá dondequiera que vivan, sea en el campo o en la ciudad.
Bendito serás tú en la ciudad, y bendito tú en el campo.
Tus ciudades y tus campos serán benditos.
Bendito serás en la ciudad y en el campo.
Bendito serás en la ciudad y bendito en el campo.
Bendito serás tú en la ciudad, y bendito serás tú en el campo.
Ese mismo año, Dios le dio a Isaac una cosecha tan abundante, que produjo cien veces más de lo que había sembrado en aquella tierra.
Y cuando el rey escuchó lo que decía el libro de la Ley, rompió su ropa en señal de tristeza.
¡Alabemos a nuestro Dios! ¡Dios bendice a quienes lo adoran y gozan cumpliendo sus mandamientos!
Ustedes todavía no tienen trigo en sus graneros, ni hay uvas en sus viñas, ni frutos en sus árboles, pero a partir de hoy voy a bendecirlos”.
“Que Dios te bendiga y siempre te cuide;
»Maldito será todo lo que hagan en la ciudad o en el campo.
»Dios bendecirá a sus hijos, y a sus cosechas y ganados.