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2 Samuel 18:19 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

El sacerdote Ahimaas le dijo a Joab: —Déjeme ir ahora mismo a ver al rey. Quiero darle la noticia de que Dios lo ha librado de sus enemigos.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Entonces Ahimaas hijo de Sadoc dijo: ¿Correré ahora, y daré al rey las nuevas de que Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Después Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: —Déjeme ir corriendo para darle al rey las buenas noticias: que el Señor lo ha librado de sus enemigos.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Ajimaas hijo de Sadoc dijo entonces: 'Voy a ir corriendo donde el rey a comunicarle esta buena noticia de que Yavé le ha hecho justicia y lo libró de sus enemigos'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Entonces Ahimaas ben Sadoc, dijo: Te ruego que me permitas correr y llevar al rey la buena noticia de que YHVH lo ha librado de la mano de sus enemigos.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Entonces dijo Ajimás, hijo de Sadoc: 'Permíteme que vaya enseguida a llevar al rey la buena nueva de que Yahveh le ha hecho justicia librándolo de la mano de sus enemigos'.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces Ahimaas, hijo de Sadoc, dijo: ¿Correré ahora, y daré las nuevas al rey de cómo Jehová ha defendido su causa de la mano de sus enemigos?

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Otras versiones



2 Samuel 18:19
15 Referencias Cruzadas  

Mientras tanto, los sacerdotes Jonatán y Ahimaas estaban esperando en el Manantial de Roguel, pues no querían que nadie los viera entrar a la ciudad. Los mensajes los recibían por medio de una muchacha que era sirvienta.


Pero Joab le dijo: —No conviene que le des al rey esta noticia. Se trata de la muerte de su hijo. Mejor se la das otro día.


Ahimaas insistió: —Pase lo que pase, déjeme usted ir ahora mismo. Joab se lo permitió, y Ahimaas salió corriendo por el valle. Muy pronto alcanzó al etíope, y lo pasó.


En ese momento llegó el etíope y le dijo al rey: —¡Traigo a Su Majestad buenas noticias! ¡Dios ha castigado a los que se rebelaron contra usted!


6-7 (7-8) Dios mío, ¡siéntate ya en tu alto trono, y rodeado de las naciones, declárame inocente! ¡Enfréntate a la furia de mis enemigos y muéstrales tu enojo!


16 (17) Tú te has dado a conocer como un juez siempre justo; en cambio, los malvados caen en su propia trampa.


Un mensajero tras otro llega y da al rey la noticia: “¡Ha caído la ciudad de Babilonia! El enemigo controla los puentes, los cañaverales están en llamas, y todos los soldados babilonios están temblando de miedo”.


Queridos hermanos, no busquen la venganza, sino dejen que Dios se encargue de castigar a los malvados. Pues en la Biblia Dios dice: «A mí me toca vengarme. Yo le daré a cada cual su merecido.»