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2 Corintios 5:8 - Biblia Traducción en Lenguaje Actual

No nos sentimos tristes, aunque preferiríamos dejar este cuerpo para ir a vivir con el Señor.

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Biblia Reina Valera 1960

pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Sí, estamos plenamente confiados, y preferiríamos estar fuera de este cuerpo terrenal porque entonces estaríamos en el hogar celestial con el Señor.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Por eso nos viene incluso el deseo de salir de este cuerpo para ir a vivir con el Señor.

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La Biblia Textual 3a Edicion

pero estamos confiados, aunque más preferimos° salir del cuerpo y estar junto al Señor.

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Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pero tenemos ánimo e incluso preferimos exiliarnos del cuerpo y vivir junto al Señor.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Estamos confiados, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes con el Señor.

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Otras versiones



2 Corintios 5:8
22 Referencias Cruzadas  

Tú me enseñaste a vivir como a ti te gusta. ¡En tu presencia soy muy feliz! ¡A tu lado soy siempre dichoso!


Yo, por mi parte, he de quedar satisfecho cuando me declares inocente. ¡Despertar y verme en tu presencia será mi mayor alegría!


El malvado fracasa por su maldad; pero el hombre bueno confía en Dios hasta la muerte.


»El hombre le dijo: “¡Excelente! Eres un empleado bueno, y se puede confiar en ti. Ya que cuidaste bien lo poco que te di, ahora voy a encargarte cosas más importantes. Vamos a celebrarlo.”


»El hombre le contestó: “¡Excelente! Eres un empleado bueno, y se puede confiar en ti. Ya que cuidaste bien lo poco que te di, ahora voy a encargarte cosas más importantes. Vamos a celebrarlo.”


«Ahora, Dios mío, puedes dejarme morir en paz. »¡Ya cumpliste tu promesa!


Si alguno de ustedes quiere servirme, tiene que obedecerme. Donde yo esté, ahí también estarán los que me sirven, y mi Padre los premiará.


Después de esto, volveré para llevarlos conmigo. Así estaremos juntos.


»Padre, los seguidores que tengo me los diste tú, y quiero que estén donde yo voy a estar, para que vean todo el poder que me has dado, pues me has amado desde antes de que existiera el mundo.


Pero Pablo nos contestó: «¡No lloren, pues me ponen muy triste! Tanto amo al Señor Jesús, que estoy dispuesto a ir a la cárcel, y también a morir en Jerusalén.»


Por eso estamos siempre alegres. Sabemos que, mientras vivamos en este cuerpo, estaremos lejos del Señor.


Por eso tratamos de obedecerlo, ya sea en esta vida o en la otra.


Queridos hermanos, ¡nosotros ya somos hijos de Dios! Y aunque todavía no sabemos cómo seremos en el futuro, sí sabemos que, cuando Jesucristo aparezca otra vez, nos pareceremos a él, porque lo veremos como él es en realidad.


En la ciudad no habrá nada ni nadie que desagrade a Dios. Allí estará el trono de Dios y del Cordero, y los servidores de Dios lo adorarán.