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2 Corintios 5 - La Biblia Textual 3a Edicion

1 Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, este tabernáculo, es destruida, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha por manos, eterna, en los cielos.

2 Y estando así° gemimos, anhelando ser revestidos de nuestra habitación celestial,

3 pues así, aunque desvestidos,° no seremos hallados desnudos.°

4 Porque los que aún estamos en este tabernáculo, gemimos con angustia, por cuanto no queremos ser desvestidos, sino revestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida.

5 Y el que nos destinó° a eso mismo es Dios; quien nos dio las arras del Espíritu.

6 Así que, estamos confiados siempre, sabiendo que al estar presentes en el cuerpo, estamos ausentes del Señor

7 (porque vivimos por fe,° no por vista);

8 pero estamos confiados, aunque más preferimos° salir del cuerpo y estar junto al Señor.

9 Por lo cual también procuramos, ya presentes, o ausentes, serle agradables,

10 porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal del Mesías,° para que cada uno recoja lo que practicó estando en el cuerpo,° sea bueno° o malo.

11 Conociendo pues el temor del Señor,° persuadimos a los hombres. Ante Dios hemos sido hechos manifiestos, y espero que también ante vuestras conciencias sea manifiesto.

12 No nos recomendamos otra vez a vosotros, sino que os damos ocasión de que vosotros os gloriéis° por nosotros, para que tengáis qué responder° a los que se glorían en la apariencia,° y no en el corazón.

13 Porque si estamos locos, es para Dios; y si estamos cuerdos, es para vosotros.

14 Porque el amor del Mesías nos constriñe, pensando esto:° que si Uno murió por todos, entonces todos murieron;

15 y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquél que murió y resucitó por ellos.

16 De manera que nosotros, de aquí en adelante, a nadie conocemos° según la carne; y si aun al Mesías conocimos según la carne, ya no lo conocemos así.

17 De modo que si alguno es nueva criatura en el Mesías, las cosas viejas pasaron; he aquí,° son hechas nuevas.

18 Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por el Mesías, y nos confió el ministerio de la reconciliación:

19 Esto es, que Dios estaba en el Mesías reconciliando al mundo consigo mismo, no tomándoles en cuenta° sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliación.

20 Así que, somos embajadores en nombre del Mesías, como si Dios rogara por medio de nosotros: °¡Rogamos en nombre del Mesías, reconciliaos con Dios!

21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros llegáramos a ser justicia de Dios en Él.

La Biblia Textual 3ra Edicion

Copyright © Sociedad Bíblica Iberoamericana.

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