Y cuando Abner regresó a Hebrón, Joab lo llamó aparte° en medio de la puerta para hablarle en privado, y allí lo hirió por la quinta costilla,° de modo que murió, a causa de la sangre de su hermano Asael.
Salmos 55:23 - La Biblia Textual 3a Edicion Oh ’Elohim, Tú los harás bajar a la fosa profunda; Los sanguinarios y los traidores no llegarán a la mitad de sus días, Pero yo he confiado en ti. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Mas tú, oh Dios, harás descender aquellos al pozo de perdición. Los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; Pero yo en ti confiaré. Biblia Nueva Traducción Viviente Pero tú, oh Dios, mandarás a los perversos a la fosa de destrucción; los asesinos y los mentirosos morirán jóvenes, pero yo confío en que tú me salves. Biblia Católica (Latinoamericana) Tú, oh Dios, los echarás al pozo de la muerte;
los hombres sanguinarios y embusteros,
no llegarán a la mitad de su vida;
pero yo confío en ti. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Abandona tu suerte en el Señor y él te sustentará: él no deja jamás al justo perecer. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Mas tú, oh Dios, harás descender aquéllos al pozo de la destrucción; los hombres sanguinarios y engañadores no llegarán a la mitad de sus días; pero yo en ti confiaré. |
Y cuando Abner regresó a Hebrón, Joab lo llamó aparte° en medio de la puerta para hablarle en privado, y allí lo hirió por la quinta costilla,° de modo que murió, a causa de la sangre de su hermano Asael.
k Por lo cual nunca será conmovido. l El justo será recordado para siempre,
b ¡Dios mío, en ti confío! No sea yo avergonzado, No se alegren de mí mis enemigos.
Destruyes a los que hablan falsedad, YHVH abomina al hombre sanguinario y engañador.
Antes que vuestras ollas° sientan el fuego de los espinos, Así vivos, así airados, los barrerá el torbellino.
Ciertamente los has puesto en deslizaderos, Y harás que caigan en la destrucción.
El temor de YHVH aumenta los días, Pero los años de los malvados serán acortados.
El Seol y el Abadón están delante de YHVH, ¡Cuánto más los corazones de los hijos del hombre!
El Seol y el Abadón no se sacian jamás, Así los ojos del hombre nunca están satisfechos.
He aquí, mi amargura se me volvió paz, Cuando detuviste mi alma de la fosa de la nada, Y en tu espalda cargaste todos mis pecados.