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Isaías 38 - La Biblia Textual 3a Edicion

1 En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte. Y vino a él Isaías ben Amoz, el profeta, y le dijo: Así dice YHVH: Ordena tu casa, porque morirás y no vivirás.

2 Entonces volvió Ezequías su rostro hacia el muro, y oró a YHVH,

3 y dijo: Oh YHVH, te ruego que te acuerdes ahora que he andado delante de ti en verdad y con íntegro corazón, y que he hecho lo que ha sido agradable ante tus ojos. Y lloró Ezequías con gran llanto.

4 Entonces la palabra de YHVH llegó a Isaías, diciendo:

5 Ve y di a Ezequías: YHVH, Dios de David tu padre dice así: He oído tu oración y visto tus lágrimas. He aquí, añado a tus días otros quince años.

6 Además, te libraré de la mano del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, a la cual ampararé.

7 Y esto te será señal de parte de YHVH, que YHVH hará lo que ha dicho:

8 He aquí Yo hago retroceder diez gradas° la sombra del sol que ha descendido en la gradería de Acaz. Y el sol° volvió atrás diez gradas, sobre las cuales ya había descendido.

9 Escrito de Ezequías rey de Judá, cuando enfermó y fue sanado de su enfermedad:

10 Yo me dije: ¡En lo mejor de mis días entraré por las puertas del Seol! ¡Privado soy del resto de mis años!

11 Dije: No veré a YH, a YH en la tierra de los vivientes, No veré más a hombre alguno Cuando esté° con los moradores del lugar donde todo ha cesado.

12 Mi morada es levantada y enrollada como tienda de pastores. Cual tejedor devanaba yo mi vida, Pero hoy° me cortan la trama. ¡Del día a la noche acabas conmigo!

13 Te tuve cual león ante mí, y yo pensaba:° ¡Me romperá todos los huesos! ¡Del día a la noche acabas conmigo!

14 Cual grulla o golondrina piaba yo, gemía como paloma; Mis ojos se consumían mirando a lo alto: ¡Oh Adonay, estoy angustiado, sal fiador por mí!

15 ¿Qué puedo decir o pensar, si Él es quien lo hace? En la amargura de mi alma, Andaré con inquietud todos mis años.

16 Los que Adonay protege, viven, y entre ellos vivirá mi espíritu: ¡Me has sanado y hecho revivir!

17 He aquí, mi amargura se me volvió paz, Cuando detuviste mi alma de la fosa de la nada, Y en tu espalda cargaste todos mis pecados.

18 El Seol no te exaltará, Ni la Muerte te alabará, Ni esperarán en tu fidelidad° los que bajan al sepulcro.

19 Sólo el que vive, ¡el que vive!, Ése te alaba como yo hoy. El padre enseñará a sus hijos tu fidelidad.

20 ¡YHVH fue presto a salvarme! Entonaremos cánticos con instrumentos de cuerda todos los días de nuestra vida en la Casa de YHVH.°

21 Porque Isaías había dicho: Tomad una masa de higos, trituradla y aplicadla sobre la úlcera, y sanará.

22 Y Ezequías había dicho: ¿Qué señal tendré de que subiré a la Casa de YHVH?

La Biblia Textual 3ra Edicion

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