Se levantó pues David y todo el pueblo que estaba con él, y cruzaron el Jordán, y ya al amanecer° no quedaba ninguno que no hubiera cruzado el Jordán.
Salmos 42:6 - La Biblia Textual 3a Edicion Mi alma está abatida dentro de mí, Por tanto, me acordaré de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, del monte Mitsar. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Dios mío, mi alma está abatida en mí; Me acordaré, por tanto, de ti desde la tierra del Jordán, Y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. Biblia Nueva Traducción Viviente mi Dios! Ahora estoy profundamente desalentado, pero me acordaré de ti, aun desde el lejano monte Hermón, donde nace el Jordán, desde la tierra del monte Mizar. Biblia Católica (Latinoamericana) Mi alma está deprimida,
por eso te recuerdo desde el Jordán y el Hermón
a ti, humilde colina. Biblia Serafín de Ausejo 1975 ¿Por qué estás abatida, oh alma mía, y murmuras en mí? Confía en el Señor: podré aún alabarlo, a él, alegría de mi rostro, Biblia Reina Valera Gómez (2023) Dios mío, mi alma está abatida dentro de mí; me acordaré por tanto de ti desde la tierra del Jordán, y de los hermonitas, desde el monte de Mizar. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 6-7 (7-8) Me siento muy angustiado, y por eso pienso en ti. Las olas de tristeza que has mandado sobre mí, son como un mar agitado; son como violentas cascadas que descienden de los cerros, de los montes Hermón y Mizar, y se estrellan en el río Jordán. |
Se levantó pues David y todo el pueblo que estaba con él, y cruzaron el Jordán, y ya al amanecer° no quedaba ninguno que no hubiera cruzado el Jordán.
Cuando David llegó a Mahanaim, Sobi, hijo de Nahas, de Rabá, de los hijos de Amón, y Maquir ben Amiel, de Lodebar, y Barzilai galaadita, de Rogelim,
Como el rocío del Hermón, Que desciende sobre los montes de Sión, Porque allí envía YHVH bendición y vida eterna.
Al director del coro. Sobre Aye-let Hashajar.° Salmo de David. ¡Dios mío, Dios mío! ¿Por qué me has desamparado?° ¿Por qué estás lejos de mi salvación y de las palabras de mi clamor?
Entonces entraré al altar de Dios, al Dios que es la alegría de mi gozo, Y te alabaré con el decacordio, oh ’Elohim, Dios mío.
¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en ’Elohim, porque aún he de alabarlo. ¡Salvación mía y Dios mío!
Cuando mi corazón desmaya, clamo a ti desde el extremo de la tierra: ¡Llévame a la Roca que es más alta que yo!
Cuando mi alma desfallecía en mí, Me acordé de YHVH, Y mi oración llegó hasta ti en tu santa Casa.
Y yendo un poco más adelante, cayó sobre su rostro, y orando dijo: ¡Padre mío, si es posible pase de mí esta copa!° pero no como Yo quiero, sino como Tú.
y alrededor de la hora novena, Jesús exclamó° con gran voz, diciendo: Eli, Eli ¿lema° sabajtani? (Esto es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me desamparaste?)°