Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalem que diera la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas,° a fin de que se dedicaran a la Ley de YHVH.
Nehemías 13:10 - La Biblia Textual 3a Edicion Advertí también que a los levitas no les habían sido dadas sus porciones, de manera que los levitas y los cantores, en vez de cumplir sus tareas, habían huido cada uno a su campo. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Encontré asimismo que las porciones para los levitas no les habían sido dadas, y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido cada uno a su heredad. Biblia Nueva Traducción Viviente También descubrí que no se les había entregado a los levitas las porciones de comida que les correspondían, de manera que todos ellos y los cantores que debían dirigir los servicios de adoración habían regresado a trabajar en los campos. Biblia Católica (Latinoamericana) Supe también que ya no se recaudaban las partes de los levitas y que éstos y los cantores encargados del servicio se habían vuelto cada cual a su campo. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Supe también que no se les habían entregado a los levitas las porciones debidas y que, por tanto, los levitas y cantores encargados del servicio se habían desbandado cada uno a su campo. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entendí asimismo que las porciones de los levitas no les habían sido dadas; y que los levitas y cantores que hacían el servicio habían huido, cada uno a su heredad. Biblia Traducción en Lenguaje Actual También me enteré de que a los ayudantes de los sacerdotes no se les habían dado sus alimentos, por lo que ellos y los cantores habían tenido que irse a sus propios campos. |
Mandó también al pueblo que habitaba en Jerusalem que diera la porción correspondiente a los sacerdotes y levitas,° a fin de que se dedicaran a la Ley de YHVH.
También acordamos llevar la primicia de nuestras masas, de nuestras ofrendas alzadas, del fruto de todo árbol, del vino nuevo y del aceite para los sacerdotes a las cámaras de la Casa de nuestro Dios, y el diezmo de nuestro terreno a los levitas, porque ellos, los levitas, reciben los diezmos de nuestra labranza en todas las ciudades.
Por cuanto los hijos de Israel y los hijos de Leví han de llevar la ofrenda del grano, del vino nuevo y del aceite a las cámaras donde están los utensilios del Santuario, los sacerdotes que ministran, los porteros y los cantores; y nos comprometimos a no abandonar la Casa de nuestro Dios.
Y en días de Zorobabel y en los días de Nehemías, todo Israel daba porciones a los cantores y a los porteros, como era requerido día a día, quedando consagrado lo prescrito para los levitas, así como para los hijos de Aarón.
No me trajiste el cordero° de tus holocaustos, Ni me honraste con tus sacrificios. No te abrumé exigiéndote ofrendas, Ni te fatigué pidiéndote incienso.
¿Robará el hombre a ’Elohim? ¡Pues vosotros me habéis robado! Pero decís: ¿En qué te hemos robado? ¡En los diezmos y en las ofrendas!°
Ordena a los hijos de Israel que de su herencia en propiedad, den a los levitas ciudades en que puedan habitar, y entregaréis también a los levitas los pastizales de las ciudades en torno a ellas.