La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Marcos 10:17 - La Biblia Textual 3a Edicion

Y como iba saliendo al camino, vino uno corriendo y arrodillándose, le preguntaba: Maestro bueno, ¿qué he de hacer° para heredar° la vida eterna?

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Al salir él para seguir su camino, vino uno corriendo, e hincando la rodilla delante de él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Cuando Jesús estaba por emprender su camino a Jerusalén, un hombre se le acercó corriendo, se arrodilló y le preguntó: —Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna?

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

Jesús estaba a punto de partir, cuando un hombre corrió a su encuentro, se arrodilló delante de él y le preguntó: 'Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?'

Ver Capítulo

Biblia Serafín de Ausejo 1975

Salía él de camino cuando corrió hacia él uno que, arrodillándose ante él, le preguntaba: 'Maestro bueno, ¿qué haría yo para heredar vida eterna?'.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y saliendo Él para continuar su camino, vino uno corriendo, y arrodillándose delante de Él, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Mientras Jesús iba de camino, un hombre llegó corriendo, se arrodilló delante de él y le preguntó: —Maestro bueno, dime, ¿qué debo hacer para tener vida eterna?

Ver Capítulo
Otras versiones



Marcos 10:17
28 Referencias Cruzadas  

Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara alta que daban hacia Jerusalem, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como antes acostumbraba hacerlo.


Y cuando llegaron al gentío, se le acercó un hombre arrodillándose ante Él,


Entonces dirá el Rey a los de su derecha: ¡Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo!


Y ellas, partiendo del sepulcro con temor y gran gozo, corrieron a dar la noticia a sus discípulos.


Y llega a Él un leproso rogándole, y le dice: Si quieres, puedes limpiarme.


Y Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno es bueno, sino uno solo: Dios.


que llegando, le dicen: Maestro, sabemos que eres veraz y que no te cuidas de nadie,° pues no miras la apariencia de los hombres,° sino que enseñas de verdad el camino de Dios: ¿Es lícito o no dar tributo a César? ¿Daremos o no daremos?°


Jesús entonces, viendo que la multitud se agolpaba rápidamente, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, Yo te mando: ¡Sal de él y no entres más en él!


Y, he aquí, un doctor de la ley se levanta para tentarlo,° diciendo: Maestro, ¿qué haré para heredar° la vida eterna?°


Éste vino a Él de noche, y le dijo: Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que Tú haces, si no está Dios con Él.


Escudriñáis° las Escrituras, porque os parece que en ellas tenéis vida eterna, y ellas son las que dan testimonio de mí.


Porque ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en Él, tenga vida eterna, y Yo lo resucitaré en el día postrero.


y conduciéndolos afuera, les dijo: Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo?


Al oírlo entonces, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?


Y ahora, os encomiendo a Dios y a la palabra de su gracia, que puede edificar y dar la herencia a todos los santificados.°


Pero levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que tienes que hacer.


Vida eterna a los que perseverando en hacer el bien, buscan gloria, honor e inmortalidad;


Porque la paga° del pecado es muerte, pero la dádiva de Dios es vida eterna en Jesús el Mesías, Señor nuestro.


iluminados° los ojos del corazón° para saber cuál es la esperanza de su llamamiento y cuál la riqueza de la gloria de su herencia con los santos,


para que, justificados por su° gracia, fuésemos hechos herederos de la vida eterna, conforme a la esperanza.


¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que van a heredar salvación?


para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros,


Y ésta es la promesa que Él nos dio: la vida eterna.