Y respondió Abraham, y dijo: En verdad, aunque soy polvo y ceniza, ahora que me he atrevido a hablar a mi Señor,
Job 40:4 - La Biblia Textual 3a Edicion He aquí, soy insignificante, ¿Qué puedo responderte? Pongo mi mano en mi boca. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 He aquí que yo soy vil; ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Biblia Nueva Traducción Viviente «No soy nada, ¿cómo podría yo encontrar las respuestas? Me taparé la boca con la mano. Biblia Católica (Latinoamericana) Hablé con ligereza, ¿qué te contestaré?
Prefiero ponerme la mano ante la boca. Biblia Serafín de Ausejo 1975 'He hablado a la ligera: ¿Qué responderé? Taparé con mi mano mi boca. Biblia Reina Valera Gómez (2023) He aquí que yo soy vil, ¿qué te responderé? Mi mano pongo sobre mi boca. Biblia Traducción en Lenguaje Actual «¿Qué podría responderte si soy tan poca cosa? Ya he hablado más de la cuenta, y no voy a insistir. Prefiero quedarme callado». |
Y respondió Abraham, y dijo: En verdad, aunque soy polvo y ceniza, ahora que me he atrevido a hablar a mi Señor,
Soy indigno de tus misericordias y de toda la fidelidad que has hecho a tu siervo, pues con mi cayado vadeé este Jordán y ahora estoy convertido en dos campamentos.
Pero después que David hizo contar al pueblo, le remordió el corazón. Así que David dijo a YHVH: He pecado gravemente al haber hecho esto. Ahora, oh YHVH, te ruego que perdones la iniquidad de tu siervo, porque he obrado neciamente.
Y él se fue solo al desierto, donde anduvo todo un día; y llegó y se sentó debajo de un enebro, y ansiando morirse, dijo: ¡Basta ya, oh YHVH! ¡Quítame ahora la vida, porque no soy mejor que mis padres!
¡Oh YHVH, Dios de Israel! Tú eres justo, porque nos ha quedado un remanente hasta este día. He aquí estamos ante ti con nuestra culpa, porque nadie puede estar en pie delante de ti a causa de esto.
y le dije: ¡Oh Dios mío, estoy confuso y avergonzado para elevar mi rostro ante ti, Dios mío, porque nuestras iniquidades se han multiplicado por encima de nuestra cabeza y nuestros delitos han crecido hasta los cielos!
Tú has sido justo en todo lo que nos ha sobrevenido, porque has actuado fielmente, pero nosotros hemos actuado perversamente.
¡Oh si alguien pudiera llevar la causa del hombre ante Dios, Como un hombre lo hace a favor de su amigo!
Le daría cuenta del número de mis pasos, Y como príncipe me acercaría ante Él.
¡Haznos saber qué le diremos! Porque no podemos ordenar nuestros pensamientos a causa de las tinieblas.
Si te has hecho necio al ensalzarte, O has tramado el mal, ponte la mano en la boca,
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, Cada cual se apartó por su camino, Pero YHVH cargó en Él el pecado de todos nosotros.°
Entonces dije: ¡Ay de mí, muerto soy! ¡Yo, hombre de labios inmundos, que habito en medio de un pueblo de labios inmundos, he visto con mis ojos al Rey, a YHVH Sebaot!
Todos nosotros somos como cosa impura, Y nuestra justicia como trapo de menstruo. Todos nosotros nos marchitamos como hojas, Y la mano de nuestras iniquidades nos arrastra como el viento.
para que te acuerdes y te sonrojes, y no vuelvas más a abrir tu boca de vergüenza, cuando Yo te haya perdonado todo lo que hiciste, dice Adonay YHVH.
Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impíamente, hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas.
¡Oh Adonay, tuya es la justicia, y nuestra la confusión de rostro, como en el día de hoy lleva todo judío, los moradores de Jerusalem, y todo Israel, los de cerca y los de lejos, en todas las tierras adonde los has echado a causa de su rebelión con que se rebelaron contra ti!
Pero si la lepra brota mucho y cubre toda la piel del infectado, desde su cabeza hasta sus pies, a plena vista del sacerdote,
Que las naciones verán, Y quedarán turbadas a causa de su poder, Se taparán la boca con la mano, se taparán los oídos,
Pero YHVH está en su santo templo: ¡Guarde silencio ante Él toda la tierra!
¡Calle toda carne ante YHVH, porque Él se ha despertado en su santa morada!
Pero el publicano, a distancia, no quería ni aun alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: ¡Oh Dios, sé propicio a mí, pecador!
Al verlo Simón Pedro, se postró a los pies de Jesús, y dijo: ¡Apártate de mí Señor, que soy hombre pecador!
Fiel es la palabra, y digna de ser aceptada por todos: Jesús el Mesías vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.
Y ellos le respondieron: Calla, pon la mano sobre tu boca, y ven con nosotros, y sé para nosotros padre y sacerdote. ¿Acaso es mejor para ti ser sacerdote para la casa de un solo hombre, que para una tribu y una familia de Israel?