Y el rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus mantos reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban ante ellos.
Hechos 12:21 - La Biblia Textual 3a Edicion Y un día señalado, Herodes, vestido de ropa regia y sentado en el tribunal, los arengaba. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó. Biblia Nueva Traducción Viviente y así se les concedió una cita con Herodes. Cuando llegó el día, Herodes se puso sus vestiduras reales, se sentó en su trono y les dio un discurso. Biblia Católica (Latinoamericana) El día señalado, Herodes, vestido con el manto real, se sentó en la tribuna y les dirigió la palabra. Biblia Serafín de Ausejo 1975 En el día prefijado, Herodes, ataviado con la vestidura real y sentado en su trono, los estaba arengando. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y un día señalado, Herodes vestido de ropa real, se sentó en su trono, y les arengó. Biblia Traducción en Lenguaje Actual El día en que iba a recibirlos, Herodes se vistió con sus ropas de rey y se sentó en su trono. Luego, lleno de orgullo, les habló. |
Y el rey de Israel y Josafat, rey de Judá, estaban sentados cada uno en su trono, vestidos con sus mantos reales, en la plaza junto a la entrada de la puerta de Samaria, y todos los profetas profetizaban ante ellos.
Voces espantosas suenan en su oído, En plena prosperidad° lo acomete el destructor.
Antes del quebrantamiento el corazón del hombre es altivo: A la honra precede la humildad.
Por eso el Seol° ensancha sus fauces, y dilata su boca sin medida: Allá bajan nobles y plebeyos, Con su gloria y su alborozo, Y el que se regocijaba en ella.°
Por eso ahora nosotros felicitamos a los soberbios, y decimos que los hacedores de maldad prosperan,° y que los que provocan° a ’Elohim quedan impunes.
Y estando sentado él en el tribunal, le mandó a decir su mujer: No tengas nada que ver con ese justo, porque hoy sufrí mucho en sueños a causa de él.
Y estaba sumamente airado contra los de Tiro y Sidón; pero ellos, unánimes, se presentaban ante él, y sobornando a Blasto, el camarero del rey, pedían paz, porque la región de ellos era abastecida por la del rey.
Cinco días después, el sumo sacerdote Ananías bajó con algunos ancianos, y un cierto abogado llamado Tértulo, quienes se presentaron al gobernador contra Pablo.
Al día siguiente pues, llegaron Agripa y Berenice con mucha pompa, y después de entrar al salón de audiencia con los tribunos y los hombres prominentes° de la ciudad, Festo ordenó que fuera traído Pablo.