Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores, Has ungido mi cabeza con aceite, Mi copa está rebosando.
Ezequiel 16:9 - La Biblia Textual 3a Edicion Entonces te lavé con agua, te limpié la sangre de encima y te ungí con aceite. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Te lavé con agua, y lavé tus sangres de encima de ti, y te ungí con aceite; Biblia Nueva Traducción Viviente »”Luego te bañé, te limpié la sangre y te froté la piel con aceites fragantes. Biblia Católica (Latinoamericana) Te bañé con agua, lavé tu sangre y te perfumé con aceite. Biblia Serafín de Ausejo 1975 Te lavé con agua, te limpié la sangre y te ungí con óleo. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y te lavé con agua, y lavé tu sangre de encima de ti, y te ungí con aceite; |
Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores, Has ungido mi cabeza con aceite, Mi copa está rebosando.
¡Purifícame con hisopo° y seré limpio, Lávame, y quedaré más blanco que la nieve!
Cuando Adonay lave la suciedad de las hijas de Sión, Y limpie la sangre derramada dentro de Jerusalem, Con un viento justiciero, con soplo devastador,°
Luego te vestí de obra recamada, te calcé de becerro marino, te ceñí de lino fino y te cubrí de seda.
En cuanto a tu nacimiento, en el día que naciste, no fue cortado tu ombligo, ni fuiste lavada con agua, para purificarte, ni frotada con sal, ni envuelta en pañales.
Y rociaré agua limpia sobre vosotros, y seréis limpios de todas vuestras inmundicias, y os limpiaré de todos vuestros ídolos.
Y esto erais algunos, pero os lavasteis, pero fuisteis apartados para Dios, pero fuisteis declarados justos en el nombre del Señor Jesús, el Mesías° por el Espíritu de nuestro Dios.
Y el que nos confirma con vosotros en el Mesías y el que nos ungió, es Dios;
Aunque en cuanto a vosotros, la unción que de Él habéis recibido, permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que° nadie os enseñe, sino que así como su unción° os enseña todas las cosas, y es verdad y no es mentira, así como ella os enseñó, permaneced en Él.
Lávate pues, y úngete, y ponte tus mejores° vestidos, y baja a la era; pero no te des a conocer al hombre hasta que haya terminado de comer y beber.