Pero si el hombre no quiere tomar a su cuñada, ésta subirá a la puerta, adonde los ancianos, y dirá: Mi cuñado se niega a perpetuar el nombre de su hermano en Israel. No quiere cumplir conmigo el deber de levirato.
Deuteronomio 25:8 - La Biblia Textual 3a Edicion Entonces los ancianos de aquella ciudad lo llamarán y hablarán con él. Si él se levanta y dice: No deseo tomarla, Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y hablarán con él; y si él se levantare y dijere: No quiero tomarla, Biblia Nueva Traducción Viviente Entonces los ancianos de la ciudad lo llamarán y hablarán con él. Si aun así se niega y dice: “No quiero casarme con ella”, Biblia Católica (Latinoamericana) Entonces los ancianos lo llamarán y le hablarán. Si él porfía en decir: 'No quiero tomarla por mujer', Biblia Serafín de Ausejo 1975 Entonces los ancianos de la ciudad lo llamarán y le hablarán. Si él comparece y dice: 'No quiero casarme con ella', Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces los ancianos de aquella ciudad lo harán venir, y hablarán con él; y si él se levantare, y dijere: No quiero tomarla, Biblia Traducción en Lenguaje Actual las cuales llamarán al cuñado y hablarán con él. »Si a pesar de esto el cuñado no quiere casarse con la viuda, |
Pero si el hombre no quiere tomar a su cuñada, ésta subirá a la puerta, adonde los ancianos, y dirá: Mi cuñado se niega a perpetuar el nombre de su hermano en Israel. No quiere cumplir conmigo el deber de levirato.
entonces su cuñada se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará el calzado del pie, y lo escupirá en el rostro, y contestará diciendo: ¡Así se ha de hacer al hombre que no quiere edificar la casa de su hermano!
Y decidí hacértelo saber, y decirte frente a los que están aquí sentados, y frente a los ancianos de mi pueblo, que la compres. Si quieres redimirla, redímela; y si no quieres redimirla, decláramelo para que lo sepa, porque no hay nadie para redimirla fuera de ti, y yo después de ti. Y él dijo: Yo la redimiré.
Y el pariente más cercano respondió: Entonces no podré redimirla para mí, pues destruiría mi heredad. Redime tú usando mi derecho,° porque yo no podré redimir.
Desde antiguo había una tradición en Israel tocante a la redención y al intercambio para confirmar cualquier asunto: uno se quitaba el calzado y se lo daba al otro, y esto servía de testimonio en Israel.