Crea, Señor, en mí un corazón puro, y un espíritu recto renueva en mis entrañas.
Romanos 8:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Porque la ley del Espíritu, dador de la vida en Cristo Jesús, me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Biblia Nueva Traducción Viviente y porque ustedes pertenecen a él, el poder del Espíritu que da vida los ha libertado del poder del pecado, que lleva a la muerte. Biblia Católica (Latinoamericana) En Cristo Jesús la ley del Espíritu de vida te ha liberado de la ley del pecado y de la muerte. La Biblia Textual 3a Edicion porque la ley del Espíritu de vida en Jesús el Mesías te ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Ahora, por estar unidos a él, el Espíritu Santo nos controla y nos da vida, y nos ha librado del pecado y de la muerte. |
Crea, Señor, en mí un corazón puro, y un espíritu recto renueva en mis entrañas.
Cuando ellos andaban, andaban ellas; y cuando ellos se paraban, se paraban ellas; cuando ellos se alzaban del suelo, se alzaban las ruedas con ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba también en las ruedas.
Jesús le respondió: 'Si conocieras el don de Dios: quién es el que te dice 'dame de beber', serías tú la que le habrías pedido y él te habría dado agua viva'.
pero el que beba del agua que yo le daré, ya no tendrá sed jamás, pues el agua que yo le daré se convertirá, dentro de él, en manantial de agua que brote para vida eterna'.
Es el espíritu el que da vida, la carne de nada sirve. Las palabras que yo os he dicho son espíritu y son vida.
¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda eliminada. ¿En virtud de qué ley? ¿La de las obras? De ninguna manera; sino mediante la ley de la fe.
a fin de que, así como el pecado reinó para la muerte, así también la gracia, mediante la justicia, reine para vida eterna por Jesucristo nuestro Señor.
Porque el pecado no tendrá ya dominio sobre vosotros, pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Emancipados del pecado, os habéis convertido en esclavos de la justificación.
Mientras que ahora, emancipados del pecado y convertidos en esclavos de Dios, tenéis por fruto vuestro la justificación y, como final, vida eterna.
Por consiguiente, cuando intento hacer lo bueno descubro que tengo dentro de mí esta ley: que es lo malo lo que está a mi alcance.
pero percibo en mis miembros otra ley que está en guerra contra la ley de mi mente y que me esclaviza bajo la ley del pecado que habita en mis miembros.
Así, pues, hermanos míos, también vosotros quedasteis muertos para la ley por medio del cuerpo de Cristo, para pertenecer de hecho a otro: al resucitado de entre los muertos, de manera que demos frutos para Dios.
Así pues, ahora ya no pesa ninguna condena sobre quienes están en Cristo Jesús.
Así está escrito: El primer hombre, Adán, fue ser viviente; el último Adán, espíritu vivificante.
que nos ha capacitado para ser servidores de la nueva alianza, no la de la letra, sino la del Espíritu. Pues la letra mata, mientras que el Espíritu da vida.
Pues yo por la ley morí a la ley, a fin de vivir para Dios. Con Cristo estoy crucificado.
Cristo nos liberó para que vivamos en libertad. Manteneos, pues, firmes; y no os dejéis sujetar de nuevo al yugo de la esclavitud.
Ayudaos los unos a llevar las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo.
Pero quien fija su atención en la ley perfecta, la de la libertad, y es constante, no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, será dichoso al practicarla.
Pero al cabo de los tres días y medio un espíritu de vida procedente de Dios penetró en ellos y se pusieron en pie y un gran temor cayó sobre quienes los contemplaban.
Me mostró luego un río de agua de vida, resplandeciente como cristal, que sale del trono de Dios y del Cordero.