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Santiago 1:25 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

25 Pero quien fija su atención en la ley perfecta, la de la libertad, y es constante, no como oyente olvidadizo, sino para ponerla por obra, será dichoso al practicarla.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

25 Pero si miras atentamente en la ley perfecta que te hace libre y la pones en práctica y no olvidas lo que escuchaste, entonces Dios te bendecirá por tu obediencia.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

25 Todo lo contrario el que fija su atención en la Ley perfecta de la libertad y persevera en ella, no como oyente olvidadizo, sino como activo cumplidor; éste será dichoso al practicarla.

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La Biblia Textual 3a Edicion

25 Pero el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en sus acciones.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

25 Mas el que mira atentamente en la perfecta ley de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

25 Por el contrario, si ustedes ponen toda su atención en la palabra de Dios, y la obedecen siempre, serán felices en todo lo que hagan. Porque la palabra de Dios es perfecta y los libera del pecado.

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Santiago 1:25
41 Referencias Cruzadas  

Dichosos los que observan la justicia, los que hacen el bien en todo tiempo.


Correré por los caminos de tu ley, pues tú ensanchas mis entrañas.


Podré andar en la holgura, pues busco tus mandatos;


El ingenuo se lo cree todo, el prudente vigila sus pasos.


¡A la enseñanza y al testimonio! Si no hablan de esta manera, no habrá aurora.


Pero él contestó: 'Bienaventurados más bien los que escuchan la palabra de Dios y la guardan'.


Sabiendo esto, seréis dichosos si lo cumplís.


Pues si el Hijo os hace libres, libres seréis realmente.


Y disuelta la reunión, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, los cuales, conversando con ellos, trataban de persuadirles a mantenerse fieles a la gracia de Dios.


Se atenían con constancia a la enseñanza de los apóstoles y a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones.


pero, gracias a la ayuda que recibí de Dios, me he mantenido firme hasta el día de hoy dando testimonio a pequeños y grandes, sin decir otra cosa distinta de lo que predijeron los profetas y Moisés que había de suceder:


Considera, pues, la bondad y la severidad de Dios: para con los que cayeron, severidad; para contigo, en cambio, bondad divina, si es que te mantienes dentro de esta bondad. De otro modo, también tú serás cortado.


Porque, ante Dios, no son justos los que meramente oyen la ley, sino que serán justificados quienes la cumplen.


De modo que la ley es ciertamente santa; y santo y justo y bueno es el mandamiento.


Vosotros no habéis recibido un Espíritu que os haga esclavos y os lleve de nuevo al temor, sino que habéis recibido un Espíritu que os hace hijos adoptivos, en virtud del cual clamamos: '¡Abbá! ¡Padre!'


Porque la ley del Espíritu, dador de la vida en Cristo Jesús, me ha liberado de la ley del pecado y de la muerte.


De manera que, amados hermanos míos, manteneos firmes, inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Señor y sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no cae en el vacío.


Examinaos vosotros mismos a ver si os mantenéis en la fe; poneos a prueba. ¿O acaso no os dais cuenta de que Jesucristo está entre vosotros? ¡A no ser que estéis desaprobados!


Y esto a pesar de los intrusos, falsos hermanos que se habían introducido solapadamente para espiar nuestra libertad, la que tenemos en Cristo Jesús, y reducirnos a esclavitud.


Cristo nos liberó para que vivamos en libertad. Manteneos, pues, firmes; y no os dejéis sujetar de nuevo al yugo de la esclavitud.


Ayudaos los unos a llevar las cargas de los otros, y así cumpliréis la ley de Cristo.


si es que permanecéis bien cimentados y firmes en la fe, y sin dejaros apartar de la esperanza del evangelio que habéis oído y ha sido proclamado a toda criatura bajo el cielo, y al cual yo, Pablo, he sido destinado como servidor.


Pero su función maternal la salvará, si persevera con modestia en la fe, el amor y la santidad.


Vigila sobre ti mismo y sobre lo que enseñas. Mantente firme en todo ello, porque, haciéndolo así, te salvarás a ti mismo y a los que te escuchan.


Tened buen cuidado de que nadie se vea privado de la gracia de Dios; de que ninguna raíz venenosa, creciendo rápida, perturbe y contamine a la comunidad;


Hablad y actuad como quienes han de ser juzgados por una ley de libertad.


Vivid como libres, no usando la libertad como disfraz de la maldad, sino como siervos de Dios.


En cuanto a vosotros, que permanezca en vosotros lo que desde el principio habéis oído. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre.


Y oí una voz del cielo que decía: 'Escribe: 'Dichosos ya desde ahora los que mueren en el Señor'. Sí, dice el Espíritu, que descansen de sus fatigas, pues sus obras los acompañan'.


Dichosos los que lavan sus túnicas; así dispondrán del árbol de la vida y podrán entrar por las puertas de la ciudad.


Si teméis a Yahveh y le servís; si escucháis su voz y no sois rebeldes a los mandatos de Yahveh; si tanto vosotros como el rey que reine sobre vosotros seguís en pos de Yahveh, vuestro Dios, viviréis.


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