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Proverbios 3:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Hijo mío, no olvides mis enseñanzas y guarda mis preceptos en tu corazón,

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Biblia Reina Valera 1960

Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos;

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Hijo mío, no te olvides de mis advertencias, que tu corazón sepa guardar mis mandamientos.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Hijo mío, no olvides mis enseñanzas, Y tu corazón guarde mis mandamientos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Hijo mío, no te olvides de mi ley, y tu corazón guarde mis mandamientos;

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Querido jovencito, grábate bien mis enseñanzas; memoriza mis mandamientos.

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Proverbios 3:1
31 Referencias Cruzadas  

en mi interior escondo tus palabras, a fin de no pecar en tu presencia.


Res. Considera mi pena y ponme a salvo: yo no tengo tu ley en el olvido.


En tus leyes me complazco: jamás me olvidaré de tu palabra.


Como oveja perdida estoy errante: ven en busca de tu siervo, yo de tus mandatos no me olvido.


Dame saber y observaré tu ley, la guardaré de todo corazón.


Los lazos del impío me rodean, mas de tu ley yo no me olvido.


Jamás me olvidaré de tus decretos, pues por ellos me das vida.


De abundancia de días habré yo de saciarle y llevarlo a gustar mi salvación.


pero extiendo mi misericordia por mil generaciones sobre aquellos que me aman y guardan mis mandamientos.


Escucha, hijo mío, la instrucción de tu padre y no rechaces la enseñanza de tu madre,


Cabellos blancos son corona de gloria: en la senda de la justicia se la encuentra.


Hijo mío, si recibes mis palabras y guardas para ti mis preceptos,


Confía en mí, hijo mío; disfruten tus ojos en mis sendas.


no sea que, por beber, olviden lo prescrito y perviertan el derecho de los débiles.


pues os transmito una buena doctrina; no desatendáis mis enseñanzas.


No se aparten nunca de tus ojos, guárdalas en el fondo de tu corazón,


adquiere sabiduría, adquiere prudencia, no la olvides, ni te apartes de las palabras de mi boca.


¿No está llamando la sabiduría? ¿No alza su voz la inteligencia?


La sabiduría se ha edificado una casa con siete columnas labradas.


¡Despierta, despierta, levántate, Jerusalén! Tú, que bebiste de la mano de Yahveh la copa de su ira; el cáliz, la copa del vértigo la has bebido, la has vaciado.


Ésta será la alianza que sellaré con la casa de Israel, después de aquellos días -oráculo de Yahveh-: Pongo mi ley en su interior y la escribo en su corazón; yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.


Perece mi pueblo por falta de sabiduría. Porque tú has rechazado la sabiduría, yo te rechazaré de mi sacerdocio. Porque tú te has olvidado de la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos.


Guardaos, pues, de olvidar la alianza que Yahveh, Dios vuestro, ha concluido con vosotros, y de fabricaros imagen alguna o representación de cuanto Yahveh, tu Dios, te ha prohibido.


Por tanto, guárdate y cuídate mucho de no olvidar las cosas que han visto tus ojos, ni dejes que se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida y se las enseñarás a tus hijos y a los hijos de tus hijos.


Honra a tu padre y a tu madre, como te lo ha ordenado Yahveh, tu Dios, para que se prolonguen tus días y seas feliz en el suelo que Yahveh, tu Dios, te da.


Seguid en todo el camino que Yahveh, vuestro Dios, os ha señalado, para que viváis y seáis felices y prolonguéis vuestros días en la tierra que vais a ocupar.


Guardaréis fielmente todos los mandamientos que os mando hoy, para que viváis, os multipliquéis y lleguéis a tomar posesión del país que Yahveh prometió bajo juramento a vuestros padres.