Como si fuera poco imitar los pecados de Jeroboán, hijo de Nebat, tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, rindió culto a Baal y se postró ante él.
Oseas 2:15 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 La castigaré por los días de los baales, cuando ella les quemaba incienso, y, adornada con sus zarcillos y collares, caminaba detrás de sus amantes y me olvidaba a mí -oráculo de Yahveh. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. Biblia Nueva Traducción Viviente Le devolveré sus viñedos y convertiré el valle de la Aflicción en una puerta de esperanza. Allí se me entregará como lo hizo hace mucho tiempo cuando era joven, cuando la liberé de su esclavitud en Egipto. Biblia Católica (Latinoamericana) Yo le tomaré cuentas por los años de los baales
en que les ofrecía incienso
y en que se ponía sus aros y collares
para correr detrás de sus amantes;
y se olvidaba de mí, la ingrata. La Biblia Textual 3a Edicion Allí le daré sus viñas y el valle de Acor° como puerta de esperanza; Allí me responderá como en su juventud, Como cuando salió de Egipto. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. Biblia Traducción en Lenguaje Actual 15 (17) Le devolveré sus viñas, y convertiré su desgracia en gran bendición. Volverá a responderme como cuando era joven, como cuando salió de Egipto. |
Como si fuera poco imitar los pecados de Jeroboán, hijo de Nebat, tomó por esposa a Jezabel, hija de Etbaal, rey de los sidonios, rindió culto a Baal y se postró ante él.
Canto gradual. Harto, desde mi juventud, me han oprimido -puede Israel decir-,
Será el Sarón pastizal de ovejas, y el valle de Acor dehesa de bueyes para mi pueblo que me busca.
Ve y grita a los oídos de Jerusalén lo siguiente: Así dice Yahveh: Recuerdo de ti el cariño de tu juventud, el amor de tu noviazgo, cuando ibas tras de mí por el desierto, por una tierra no sembrada.
Porque yo sé los planes que tengo trazados acerca de vosotros -oráculo de Yahveh-, planes de bienestar y no de desgracia, de daros un porvenir y una esperanza.
¿No acabas de implorarme ahora mismo: ¡Padre mío! El amigo de mi juventud eres tú?
Porque así dice Yahveh Sebaot, Dios de Israel: 'Se seguirán comprando casas, campos y viñas en este país'.
Con todas tus abominaciones y tus prostituciones, no te acordaste de los días de tu juventud, cuando estabas desnuda y sin vestidos y pataleabas en tu sangre.'
Pero recordaré mi alianza, la que hice contigo en los días de tu juventud, y estableceré en favor tuyo una alianza eterna.
Pasé junto a ti y te vi. Era tu edad, la edad de los amores. Tendí entonces sobre ti el borde de mi manto y cubrí tu desnudez; te hice juramento, contraje una alianza contigo -oráculo del Señor Yahveh- y fuiste mía.
Así dice el Señor Yahveh: 'Cuando yo recoja a la casa de Israel de los pueblos por donde anda dispersa, manifestaré en ella mi santidad a los ojos de las naciones y residirán en el país que entregué a mi siervo Jacob.
Residirán allí seguros, construirán casas, plantarán viñas y vivirán tranquilos. Cuando haga justicia a todos los vecinos que la desprecian, sabrán que yo soy Yahveh, su Dios'.
Huyó Jacob al campo de Aram, sirvió Israel por una mujer, y por una mujer se hizo pastor.
Efraín dice: 'Pues sí, me he enriquecido, he amasado una fortuna'. Sus ganancias no le bastarán pues las consiguió con pecado.
Pero yo soy Yahveh, tu Dios desde el país de Egipto. No reconocerás a otro Dios fuera de mí; ni hay otro salvador que yo.
Ahora descubrirá sus vergüenzas a los ojos de sus amantes, y nadie la librará de mi mano.
Cambiaré la suerte de mi pueblo Israel: reedificarán las ciudades destruidas y habitarán en ellas, plantarán viñas y beberán su vino, cultivarán huertos y comerán sus frutos.
Volved a la fortaleza, vosotros, los cautivos que tenéis esperanza. Hoy mismo te lo anuncio: te devolveré el doble.
Yo soy la puerta: el que entre por mí, estará a salvo; podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
Llegados y congregada la iglesia, refirieron lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe.
Echaron luego sobre él un gran montón de piedras, que subsiste hasta hoy. Así calmó Yahveh el furor de su cólera. Por eso aquel lugar se llama hasta hoy Valle de Acor.
Los israelitas, pues, no se acordaron de Yahveh, su Dios, que los había salvado de todos sus enemigos que lo cercaban.