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Números 11:25 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Yahveh descendió en la nube y le habló; tomó del espíritu que había en él y lo puso sobre los setenta ancianos. Tan pronto como el espíritu se posó en ellos, comenzaron a profetizar, pero sólo lo hicieron aquella vez.

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Biblia Reina Valera 1960

Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Después el Señor descendió en la nube y le habló a Moisés. Entonces les dio a los setenta ancianos del mismo Espíritu que estaba sobre Moisés; y cuando el Espíritu se posó sobre ellos, los ancianos profetizaron; pero esto nunca volvió a suceder.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Entonces Yavé bajó en la nube y habló, luego tomó del espíritu que estaba en Moisés y lo puso en los setenta hombres ancianos. Cuando el espíritu se posó sobre ellos, se pusieron a profetizar, pero después no lo hicieron más.

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La Biblia Textual 3a Edicion

YHVH descendió en la nube y le habló. Luego tomó del Espíritu que había sobre él y lo puso sobre los setenta ancianos, y en cuanto el Espíritu descansó sobre ellos profetizaron, pero después no continuaron.°

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces Jehová descendió en la nube, y le habló; y tomó del espíritu que estaba en él, y lo puso en los setenta varones ancianos; y fue que, cuando posó sobre ellos el espíritu, profetizaron, y no cesaron.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Dios bajó en la nube y habló con Moisés; luego hizo lo que había prometido: puso en los líderes el espíritu que había en Moisés, y ellos empezaron a comunicar mensajes de parte de Dios. Esto sucedió una sola vez.

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Otras versiones



Números 11:25
28 Referencias Cruzadas  

Viéronlo los hijos de los profetas de Jericó, que estaban a alguna distancia, y dijeron: 'El espíritu de Elías está sobre Eliseo'. Fueron a su encuentro y se postraron en tierra ante él.


Tú les diste tu espíritu bueno para hacerles discretos, no les retiraste de su boca tu maná, y para su sed agua les diste.


en columna de fuego les hablaba, y ellos observaban sus avisos, las leyes que les daba.


Pero ¡si quisieras perdonar su pecado! Y si no, bórrame del libro que tienes escrito'.


Yahveh descendió en la nube y estuvo allí con él; y Moisés invocó el nombre de Yahveh.


Pues la nube de Yahveh se posaba de día sobre el santuario y durante la noche se hacía de fuego a la vista de toda la casa de Israel. Así todo el tiempo que duraron sus desplazamientos.


Entonces se acordó de los tiempos antiguos, de Moisés que estaba con él: ¿dónde está el que sacó del mar al pastor de su rebaño? ¿Dónde, el que puso en su interior su santo espíritu;


Y setenta de los ancianos de la casa de Israel, entre los cuales se encontraba Yazanías, hijo de Safán, estaban de pie ante ellos, cada uno con su incensario en la mano, mientras ascendía el perfume de una nube de incienso.


Yo descenderé y te hablaré allí; tomaré del espíritu que hay en ti y se lo infundiré a ellos, para que compartan contigo la carga del pueblo y no la lleves tú solo.


Descendió entonces Yahveh en la columna de nube, se paró a la entrada de la tienda y llamó a Aarón y a María. Salieron ambos,


Se levantó Moisés y, seguido por los ancianos de Israel, se encaminó hacia donde estaban Datán y Abirón.


Cuando Balaán alzó sus ojos y vio a Israel acampado por tribus, vino sobre él el espíritu de Yahveh


Yahveh dijo a Moisés: 'Toma a Josué, hijo de Nun, hombre en quien está el espíritu, y pon tu mano sobre él.


Uno de ellos, por nombre Ágabo, predecía, en virtud del Espíritu, que se abatiría sobre toda la tierra una gran hambre: fue la que sobrevino en tiempos de Claudio.


Los espíritus de los profetas a los profetas están sometidos;


Toda buena dádiva y todo don perfecto son de arriba, descienden del Padre de los astros, en quien no hay fases ni períodos de sombra.


pues nunca fue proferida profecía alguna por voluntad humana, sino que los hombres hablaron de parte de Dios movidos por el Espíritu.


El espíritu de Yahveh vino sobre él y quedó constituido juez de Israel. Salió a campaña y Yahveh entregó en sus manos a Cusán Risatáin, rey de Aram. Prevaleció su mano sobre Cusán Risatáin


En efecto, al llegar allí, a Guibeá, le salió al encuentro un grupo de profetas; el espíritu de Dios se apoderó de él y entró en medio de ellos en trance profético.