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Lucas 15:16 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Y ansiaba llenar su estómago siquiera de las algarrobas que comían los puercos, pues nadie le daba nada.

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Biblia Reina Valera 1960

Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

El joven llegó a tener tanta hambre que hasta las algarrobas con las que alimentaba a los cerdos le parecían buenas para comer, pero nadie le dio nada.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Hubiera deseado llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero nadie le daba algo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y ansiaba saciarse° con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie le daba.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y deseaba llenar su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie le daba.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Al joven le daban ganas de comer aunque fuera la comida con que alimentaban a los cerdos, pero nadie se la daba.

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Otras versiones



Lucas 15:16
13 Referencias Cruzadas  

Arrancaban el armuelle entre la maleza, se alimentaban de raíces de retama.


Aun si el ánimo me falta, tú conoces mi senda. En el camino por donde voy me tienden ocultas trampas.


es que soy ignorante y no comprendo, que me parezco a una bestia en tu presencia.


Al que se apacienta de ceniza un corazón extraviado lo seduce. No salvará su vida, pues no dice: '¿No es mentira lo que tengo en mi diestra?'.


¿Por qué gastáis dinero en lo que no alimenta, y vuestra ganancia en lo que no sacia? Escuchadme bien y comeréis lo bueno, se deleitará vuestro paladar en manjares sustanciosos.


Vosotros, acercaos acá, hijos de la agorera, linaje de adúltero y de prostituida:


He. Los que comían manjares exquisitos desfallecen por las calles; los que se criaron entre púrpura se acuestan en los basureros.


Efraín me rodea de mentira, y de engaño la casa de Israel. Pero Judá está aún con Dios y es fiel al Santo.


No deis lo santo a los perros, ni echéis vuestras perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen con sus patas y luego se revuelvan y os despedacen a mordiscos.


Fue a ponerse al servicio de uno de los ciudadanos de aquella región, que lo mandó a sus campos para apacentar puercos.


Entrando entonces dentro de sí mismo, se dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, mientras yo estoy aquí muriéndome de hambre!