Tú los exhortabas a volverse a tu ley; pero ellos se mostraron insolentes, no obedecieron tus mandatos, pecaron contra tus leyes, en cuya observancia se encuentra la vida. Se alzaron de hombros en plan de rebeldía, endurecieron su cerviz, no quisieron oír.
Pero la casa de Israel se rebeló contra mí en el desierto; no procedieron según mis leyes, despreciaron mis normas, por medio de las cuales vive el hombre que las cumple, y profanaron constantemente mis sábados. Pensé entonces volcar mi furor sobre ellos exterminándolos en el desierto.
Pero los hijos se rebelaron contra mí, no procedieron según mis leyes, ni observaron ni pusieron en práctica mis normas, por medio de las cuales vive el hombre que las cumple, y profanaron mis sábados. Pensé entonces volcar mi furor sobre ellos, desahogando del todo mi ira contra ellos en el desierto;
Él le contestó: '¿Por qué me preguntas acerca de las buenas acciones? Uno solo es el bueno. Pero, si quieres entrar en la vida, observa los mandamientos'.
Entonces Jesús, viendo que había respondido con tanta sensatez, le dijo: 'No estás tú lejos del reino de Dios'. Y nadie se atrevía ya a hacerle más preguntas.
Ahora bien, sabemos que cuanto dice la ley, para aquellos que están bajo la ley lo dice, a fin de que nadie pueda rechistar y el mundo entero se sienta reo de culpa ante Dios;
Entonces Yahveh nos mandó que guardáramos todos estos preceptos y temiéramos a Yahveh, nuestro Dios, para que fuéramos siempre felices y nos conserve la vida, como hasta el presente.