Romanos 10 - Biblia Serafín de Ausejo 19751 Hermanos, el anhelo de mi corazón y mi oración a Dios por ellos es para que alcancen salvación. 2 Pues doy testimonio en favor de ellos: tienen celo por Dios, pero no acorde con un verdadero conocimiento. 3 No reconocen que la justicia viene de Dios y procuran establecer la suya propia, de modo que no se han sometido a esa justicia de Dios. 4 Porque la finalidad de la ley es Cristo, para justificar a todo el que cree. 5 Moisés, en efecto, escribe acerca de la justicia procedente de la ley: El que la practique vivirá gracias a ella. 6 Pero la justicia que procede de la fe habla así: ' No te preguntes: ¿quién subirá al cielo?' -es decir, para hacer bajar a Cristo-; 7 o '¿quién bajará al abismo?' -es decir, para hacer subir a Cristo de entre los muertos-. 8 ¿Qué dice, pues? La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón; esto es, la palabra de la fe que proclamamos. 9 Porque si confiesas con tus labios que Jesús es Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. 10 Pues creerlo con el corazón conduce a justicia y confesarlo con los labios conduce a salvación. 11 Por eso dice la Escritura: Ninguno de los que creen en él quedará defraudado. 12 Pues no hay diferencia entre judío y griego, ya que uno mismo es el Señor de todos, que prodiga sus riquezas para con todos los que lo invocan; 13 y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará. 14 Ahora bien, ¿cómo podrán invocar a aquel en quien no tuvieron fe? ¿Y cómo podrán tener fe en aquel de quien no oyeron hablar? ¿Y cómo van a oír, sin que nadie lo proclame?, 15 ? ¿Y cómo podrán proclamarlo, sin haber sido enviados? Como está escrito: ¡Qué hermosos son los pies de los que anuncian cosas buenas! 16 Pero no todos aceptaron el evangelio. Ya lo dice Isaías: Señor, ¿quién ha creído nuestra predicación? 17 Así que la fe viene de la escucha de la predicación, y esta predicación se hace en virtud de la palabra de Cristo. 18 Pero pregunto: ¿es que no han oído? ¡Claro que sí! Por toda la tierra se difundió su voz, y hasta el fin del universo llegaron sus palabras. 19 Pero sigo preguntando: ¿acaso Israel no se enteró? Moisés primeramente afirma: Yo os provocaré celos con un pueblo que ni siquiera lo es, con una nación vana os irritaré. 20 Luego Isaías se atreve a decir: Me dejé encontrar por los que no me buscaban, me manifesté a quienes no preguntaban por mí. 21 En cambio, refiriéndose a Israel, dice: Todo el día estuve con las manos extendidas hacia un pueblo rebelde y terco. |
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