Levítico 4:34 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Luego el sacerdote tomará con su dedo sangre de la víctima expiatoria, la pondrá en los cuernos del altar de los holocaustos y derramará la sangre restante al pie del altar. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Después con su dedo el sacerdote tomará de la sangre de la expiación, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de la sangre al pie del altar. Biblia Nueva Traducción Viviente Luego el sacerdote mojará su dedo en la sangre de la ofrenda por el pecado y la pondrá en los cuernos del altar de las ofrendas quemadas, y derramará el resto de la sangre al pie del altar. Biblia Católica (Latinoamericana) El sacerdote mojará su dedo en la sangre y teñirá con ella los cuernos del altar de los holocaustos, luego derramará el resto de la sangre al pie del altar. La Biblia Textual 3a Edicion Después el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de la víctima expiatoria y la pondrá en los cuernos del altar del holocausto, y derramará el resto de su sangre al pie del altar. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y el sacerdote tomará con su dedo de la sangre de la ofrenda por el pecado, y la pondrá sobre los cuernos del altar del holocausto; y derramará toda la sangre al pie del altar. Biblia Traducción en Lenguaje Actual El sacerdote mojará su dedo en la sangre y la untará en las puntas del altar, y el resto de la sangre lo derramará sobre su base. |
Después pondrá parte de la sangre en los cuernos del altar que está delante de Yahveh en la tienda del encuentro y derramará toda la sangre restante al pie del altar de los holocaustos, que se halla a la entrada de la tienda del encuentro.
Después el sacerdote, mojando su dedo en la sangre de la víctima expiatoria, la pondrá en los cuernos del altar de los holocaustos y derramará la sangre restante al pie del altar de los holocaustos.
Después el sacerdote mojará su dedo en la sangre de la víctima, la pondrá en los cuernos del altar de los holocaustos y derramará la sangre restante al pie del altar.
Luego el sacerdote pondrá parte de esa sangre sobre los cuernos del altar del incienso aromático que está en la tienda del encuentro, delante de Yahveh, y derramará todo el resto de la sangre del novillo al pie del altar de los holocaustos que se halla a la entrada de la tienda del encuentro.
Y por ellos me consagro a mí mismo, para que también ellos sean consagrados en la verdad.'
Porque la finalidad de la ley es Cristo, para justificar a todo el que cree.
Así pues, ahora ya no pesa ninguna condena sobre quienes están en Cristo Jesús.
En efecto, lo que era imposible a la ley, por cuanto que estaba incapacitada por causa de la carne, Dios, enviando a su propio Hijo en carne semejante a la del pecado y como víctima por el pecado, condenó al pecado en la carne,
Al que no conoció pecado, lo hizo pecado por nosotros, para que en él llegáramos nosotros a ser justicia de Dios.
¿de cuánto más duro castigo pensáis que será reo el que ha pisoteado al Hijo de Dios, ha tenido por impura la sangre de la alianza con la que fue consagrado y ha ultrajado al Espíritu de la gracia?
Porque convenía que aquel que es origen y fin de todo, al conducir a la gloria a la multitud de los hijos, llevara al autor de esta salvación hasta la perfección por medio del sufrimiento.
Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo y los subió al madero, para que, muertos a los pecados, vivamos para la justicia. Por sus cardenales habéis sido curados.
Porque también Cristo murió de una vez para siempre por los pecados, el justo por los injustos, para llevaros a Dios. Entregado a la muerte según la carne, fue vivificado según el espíritu,