Y, cayendo sobre ellos de noche, él y sus siervos los batieron y acosaron hasta Jobá, al norte de Damasco.
Hechos 9:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Se levantó, pues, Saulo del suelo y aunque tenía los ojos abiertos nada veía; lo llevaron, pues, de la mano, hasta Damasco. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco, Biblia Nueva Traducción Viviente Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos, estaba ciego. Entonces sus acompañantes lo llevaron de la mano hasta Damasco. Biblia Católica (Latinoamericana) y Saulo, al levantarse del suelo, no veía nada por más que abría los ojos. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. La Biblia Textual 3a Edicion Entonces Saulo se levantó del suelo, y abriendo sus ojos, nada° veía. Así que, llevándolo de la mano, lo introdujeron en Damasco. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole de la mano, lo trajeron a Damasco. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Por fin, Saulo se puso de pie pero, aunque tenía los ojos abiertos, no podía ver nada. Entonces lo tomaron de la mano y lo llevaron a la ciudad de Damasco. |
Y, cayendo sobre ellos de noche, él y sus siervos los batieron y acosaron hasta Jobá, al norte de Damasco.
Y a los que estaban a la entrada de la casa, los hirieron de ceguera, desde el menor hasta el mayor, de modo que no lograron dar con la puerta.
Yahveh le respondió: '¿Quién ha dado al hombre la boca, y quién hace al mudo y al sordo, al vidente y al ciego? ¿Acaso no soy yo, Yahveh?
Ahora mismo caerá sobre ti la mano del Señor y quedarás ciego, sin poder ver el sol por cierto tiempo'. Y al instante le sobrevinieron oscuridad y tinieblas y, tanteando, buscaba quien le llevara de la mano.
Pero como no veía a causa del resplandor de aquella luz, llegué a Damasco conducido de la mano por los que estaban conmigo.
Y al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, recobró la vista y fue bautizado.
En Damasco, el gobernador del rey Aretas tenía puestos guardias en la ciudad de Damasco para prenderme,
sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles, anteriores a mí, me fui a Arabia, y de allí volví a Damasco.