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Hechos 9:8 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

8 Se levantó, pues, Saulo del suelo y aunque tenía los ojos abiertos nada veía; lo llevaron, pues, de la mano, hasta Damasco.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole por la mano, le metieron en Damasco,

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Biblia Nueva Traducción Viviente

8 Saulo se levantó del suelo, pero cuando abrió los ojos, estaba ciego. Entonces sus acompañantes lo llevaron de la mano hasta Damasco.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

8 y Saulo, al levantarse del suelo, no veía nada por más que abría los ojos. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco.

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La Biblia Textual 3a Edicion

8 Entonces Saulo se levantó del suelo, y abriendo sus ojos, nada° veía. Así que, llevándolo de la mano, lo introdujeron en Damasco.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

8 Entonces Saulo se levantó de tierra, y abriendo los ojos, no veía a nadie; así que, llevándole de la mano, lo trajeron a Damasco.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

8 Por fin, Saulo se puso de pie pero, aunque tenía los ojos abiertos, no podía ver nada. Entonces lo tomaron de la mano y lo llevaron a la ciudad de Damasco.

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Hechos 9:8
10 Referencias Cruzadas  

Y, cayendo sobre ellos de noche, él y sus siervos los batieron y acosaron hasta Jobá, al norte de Damasco.


Y a los que estaban a la entrada de la casa, los hirieron de ceguera, desde el menor hasta el mayor, de modo que no lograron dar con la puerta.


Yahveh le respondió: '¿Quién ha dado al hombre la boca, y quién hace al mudo y al sordo, al vidente y al ciego? ¿Acaso no soy yo, Yahveh?


Ahora mismo caerá sobre ti la mano del Señor y quedarás ciego, sin poder ver el sol por cierto tiempo'. Y al instante le sobrevinieron oscuridad y tinieblas y, tanteando, buscaba quien le llevara de la mano.


Pero como no veía a causa del resplandor de aquella luz, llegué a Damasco conducido de la mano por los que estaban conmigo.


Y al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, recobró la vista y fue bautizado.


Estuvo tres días sin ver, y ni comía ni bebía.


En Damasco, el gobernador del rey Aretas tenía puestos guardias en la ciudad de Damasco para prenderme,


sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles, anteriores a mí, me fui a Arabia, y de allí volví a Damasco.


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