Hechos 22 - Biblia Serafín de Ausejo 19751 'Hermanos y padres: escuchadme la defensa que ahora expongo ante vosotros'. 2 Al oír que les hablaba en dialecto hebreo, el silencio se hizo aún mayor. Él dijo: 3 'Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero he sido educado en esta misma ciudad, a los pies de Gamaliel, he sido instruido en el exacto cumplimiento de la ley patria y he estado lleno de celo por la causa de Dios, como lo sois todos vosotros hoy. 4 Perseguí a muerte este Camino, apresé y encarcelé hombres y mujeres, 5 como puede certificármelo el sumo sacerdote y todo el colegio de ancianos, con cuyas cartas para los hermanos fui a Damasco, con el propósito de conducir a los de allí presos a Jerusalén, para que fueran castigados. 6 Pero me sucedió que, mientras iba de camino y me acercaba a Damasco, a eso del mediodía, súbitamente me rodeó una gran luz del cielo. 7 Caí a tierra y oí una voz que me decía: 'Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?'. 8 Yo respondí: '¿Quién eres tú, Señor?'. Y me dijo: 'Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues'. 9 Los que estaban conmigo veían la luz, pero no entendían la voz del que me hablaba. 10 Dije, pues: '¿Qué debo hacer, Señor?'. Y el Señor me dijo: 'Levántate y ve a Damasco, y allí se te dirá todo lo que está determinado que debes hacer'. 11 Pero como no veía a causa del resplandor de aquella luz, llegué a Damasco conducido de la mano por los que estaban conmigo. 12 Un tal Ananías, hombre piadoso según la ley, muy bien conceptuado por todos los habitantes judíos, 13 vino a visitarme y, acercándose, me dijo: 'Hermano Saulo, recobra la vista'. Y en el mismo instante la recobré, y lo miré. 14 Él me añadió: 'El Dios de nuestros padres te ha designado de antemano para conocer su voluntad, ver al Justo y oír la palabra de su boca, 15 porque le serás testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. 16 Y ahora, ¿qué esperas? Anda, bautízate y límpiate de tus pecados invocando su nombre'. 17 Al regresar a Jerusalén, mientras oraba en el templo, tuve un éxtasis, 18 le vi y me decía: 'Apresúrate y sal rápidamente de Jerusalén porque no recibirán tu testimonio sobre mí'. 19 Yo le dije: 'Señor, ellos saben que yo me dedicaba a encarcelar y azotar por las sinagogas a los que creían en ti; 20 y cuando se derramaba la sangre de tu testigo Esteban, yo estaba presente y de acuerdo, mientras custodiaba las vestiduras de los que le mataban'. 21 Pero me replicó: 'Anda, que yo te voy a enviar lejos, a los gentiles''. 22 Le escucharon hasta esta palabra. Pero en este punto levantaron la voz, diciendo: '¡Quita del mundo a este tipo, que no merece vivir!'. 23 Y como empezaran a gritar y lanzar sus vestiduras y arrojar puñados de polvo al aire, 24 ordenó el tribuno que llevaran a Pablo al cuartel y que lo sometieran a tortura de azotes para averiguar la causa por la que así gritaban contra él. 25 Estaba ya sujeto con las correas cuando dijo Pablo al centurión allí presente: '¿Os está permitido flagelar a un ciudadano romano sin juicio previo?'. 26 Al oír esto el centurión, se fue al tribuno y le avisó: '¿Qué vas a hacer? Porque este hombre es ciudadano romano'. 27 Vino, pues, el tribuno y le dijo: 'Dime, ¿eres tú ciudadano romano?'. Él le dijo: 'Sí'. 28 El tribuno confesó: 'A mí me ha costado un gran capital adquirir esta ciudadanía'. Pablo dijo: 'Pues a mí, sólo nacer'. 29 Al instante, pues, se apartaron los que se disponían a torturarlo. El tribuno tuvo miedo al saber que lo había hecho encadenar siendo romano. 30 Al día siguiente, deseando averiguar de qué lo acusaban los judíos, ordenó que lo soltasen, mandó reunir a los príncipes de los sacerdotes y a todo el sanedrín, tomó a Pablo y lo llevó ante ellos. |
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