La Biblia Online

Anuncios


Toda la Biblia A.T. N.T.




Hechos 19:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Pablo les impuso las manos y entonces vino sobre ellos el Espíritu Santo, hablaban en lenguas y profetizaban.

Ver Capítulo
Mostrar Biblia Interlineal

Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

Ver Capítulo

Biblia Nueva Traducción Viviente

Después, cuando Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo descendió sobre ellos, y hablaron en otras lenguas y profetizaron.

Ver Capítulo

Biblia Católica (Latinoamericana)

y al imponerles Pablo las manos, el Espíritu Santo bajó sobre ellos y empezaron a hablar lenguas y a profetizar.

Ver Capítulo

La Biblia Textual 3a Edicion

Y cuando Pablo les impuso las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo, y hablaron en lenguas y profetizaron.

Ver Capítulo

Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban.

Ver Capítulo

Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Pablo puso sus manos sobre la cabeza de esos doce hombres y, en ese momento, el Espíritu Santo vino sobre ellos. Entonces comenzaron a hablar en idiomas extraños y dieron mensajes de parte de Dios.

Ver Capítulo
Otras versiones



Hechos 19:6
13 Referencias Cruzadas  

Estas señales acompañarán a los que crean: en virtud de mi nombre expulsarán a los demonios, hablarán lenguas nuevas,


Eran en total unos doce hombres.


Todos ellos se sintieron llenos de Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diversas lenguas, según como el Espíritu les concedía expresarse.


Se los presentaron a los apóstoles y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos.


Partió, pues, Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: 'Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino que traías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo'.


No te precipites en imponer las manos a nadie, ni te hagas responsable de pecados ajenos. Consérvate limpio de pecado.


Por eso te insisto en que reavives ese don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos.