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Hechos 9:17 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

17 Partió, pues, Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: 'Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino que traías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo'.

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Más versiones

Biblia Reina Valera 1960

17 Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

17 Así que Ananías fue y encontró a Saulo, puso sus manos sobre él y dijo: «Hermano Saulo, el Señor Jesús, quien se te apareció en el camino, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

17 Salió Ananías, entró en la casa y le impuso las manos diciendo: 'Hermano Saulo, el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo.

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La Biblia Textual 3a Edicion

17 Entonces Ananías fue y entró en la casa, y después de imponerle las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, quien se te apareció° en el camino por donde venías, me ha enviado para que recuperes la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

17 Y Ananías fue y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

17 Ananías fue y entró en la casa donde estaba Saulo. Al llegar, le puso las manos sobre la cabeza y le dijo: «Amigo Saulo, el Señor Jesús se te apareció cuando venías hacia Damasco. Él mismo me mandó que viniera aquí, para que puedas ver de nuevo y para que recibas el Espíritu Santo.»

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Hechos 9:17
36 Referencias Cruzadas  

Él siguió diciéndoles: 'Acercaos a mí'. Ellos se acercaron, y él les dijo: 'Yo soy José, vuestro hermano, el que vosotros vendisteis a los egipcios.


Entonces le presentaron unos niños para que les impusiera las manos y orara por ellos, pero los discípulos los reprendieron.


y le suplica con mucha insistencia: 'Mi hijita se está muriendo; ven a imponer tus manos sobre ella, para que sane y viva'.


No pudo, pues, hacer allí milagro alguno, fuera de curar a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos.


Apenas oyó Isabel el saludo de María, el niño saltó de gozo en su seno, ella quedó llena de espíritu santo


Entonces Zacarías, su padre, quedó lleno de espíritu santo y profetizó diciendo:


Y tú, niño, has de ser profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a prepararle sus caminos,


pero, cuando llega ese hijo tuyo que ha devorado tus bienes con prostitutas, has mandado matar para él el ternero cebado'.


pero había que hacer fiesta y alegrarse, porque ese hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido hallado''.


Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es Cristo Señor.


Éste es el mensaje que ha enviado a los hijos de Israel anunciando el evangelio de paz por medio de Jesucristo. Él es Señor de todos.


Entonces ayunaron y oraron, les impusieron las manos y los enviaron.


mientras los discípulos quedaban llenos de gozo y de Espíritu Santo.


Pablo les impuso las manos y entonces vino sobre ellos el Espíritu Santo, hablaban en lenguas y profetizaban.


Todos ellos se sintieron llenos de Espíritu Santo y comenzaron a hablar en diversas lenguas, según como el Espíritu les concedía expresarse.


Ellos, al oírle, glorificaban a Dios, y le dijeron: 'Ya ves, hermano, cuántos miles de creyentes hay entre los judíos, y todos ellos se muestran celosos en cumplir la ley.


Yo dije: '¿Quién eres tú, Señor?'. Y el Señor dijo: 'Yo soy Jesús, a quien tú persigues.


Mientras así oraban, retembló el lugar donde estaban reunidos y, llenos todos del Espíritu Santo, proclamaban con valentía la palabra de Dios.


Se los presentaron a los apóstoles y éstos, después de haber orado, les impusieron las manos.


Entonces les iba imponiendo las manos y recibían el Espíritu Santo.


Y al instante cayeron de sus ojos como unas escamas, recobró la vista y fue bautizado.


Por lo tanto, acogeos benignamente unos a otros, como Cristo os acogió a vosotros, para gloria de Dios.


El primer hombre, hecho de la tierra, fue terreno; el segundo hombre procede del cielo.


Al último de todos, como a un aborto, se me apareció también a mí;


¿No soy libre? ¿No soy apóstol? ¿No he visto a Jesús, nuestro Señor? Vosotros mismos, ¿no sois mi obra en el Señor?


No dejes de cuidar el don que hay en ti y que, mediante intervención profética, se te confirió con la imposición de las manos del presbiterio.


No te precipites en imponer las manos a nadie, ni te hagas responsable de pecados ajenos. Consérvate limpio de pecado.


Por eso te insisto en que reavives ese don de Dios que hay en ti por la imposición de mis manos.


y no ya como esclavo, sino mucho más que esclavo: como hermano muy querido, especialmente para mí, y cuánto más para ti, tanto en el aspecto humano como en el Señor.


enseñanzas sobre abluciones, imposición de manos, resurrección de muertos y juicio final.


Considerad que esta paciente espera de nuestro Señor es salvación, como os escribía nuestro amado hermano Pablo, según la sabiduría que le fue dada.


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