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Hechos 14:1 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

En Iconio entraron, como de costumbre, en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que abrazó la fe una gran muchedumbre, tanto de judíos como de griegos.

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Biblia Reina Valera 1960

Aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud de judíos, y asimismo de griegos.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Lo mismo sucedió en Iconio. Pablo y Bernabé fueron a la sinagoga judía y predicaron con tanto poder que un gran número de judíos y griegos se hicieron creyentes.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

En Iconio ocurrió lo mismo. Pablo y Bernabé entraron en la sinagoga de los judíos y hablaron de tal manera que un gran número de judíos y griegos abrazaron la fe.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Aconteció en Iconio, que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud, tanto de judíos como de griegos.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y aconteció en Iconio que entraron juntos en la sinagoga de los judíos, y hablaron de tal manera que creyó una gran multitud así de judíos, como de griegos.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Cuando Pablo y Bernabé llegaron a la ciudad de Iconio, entraron juntos en la sinagoga de los judíos. Allí hablaron a la gente acerca de Jesús, y muchos judíos y gente de otros pueblos creyeron en él.

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Hechos 14:1
33 Referencias Cruzadas  

Esta mujer era griega, siro-fenicia de origen; y le suplicaba que expulsara de su hija al demonio.


Había allí, entre los que habían subido para adorar en la fiesta, un grupo de griegos.


Dijéronse entonces los judíos entre sí: '¿Adónde pensará irse éste, que no lo podamos encontrar nosotros? ¿Pensará, acaso, irse a la diáspora entre los griegos y enseñar también a los griegos?


La mano del Señor estaba con ellos y fue grande el número de los que, abrazando la fe, se convirtieron al Señor.


Y disuelta la reunión, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, los cuales, conversando con ellos, trataban de persuadirles a mantenerse fieles a la gracia de Dios.


Entonces Pablo y Bernabé dijeron con firme entereza: 'A vosotros teníamos que dirigir primero la palabra de Dios; pero en vista de que la rechazáis y no os juzgáis dignos de la vida eterna, nos volvemos a los gentiles.


Llegados a Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de los judíos. Contaban también con la ayuda de Juan.


Ellos, pues, sacudiéndose el polvo de sus pies contra aquéllos, se fueron a Iconio,


Pero llegaron de Antioquía e Iconio algunos judíos que persuadieron a la multitud y, después de apedrear a Pablo, lo arrastraron fuera de la ciudad, dándolo por muerto.


Pero los judíos recalcitrantes excitaron y enconaron los ánimos de los gentiles contra los hermanos.


Después de evangelizar aquella ciudad y haber ganado numerosos discípulos, se volvieron a Listra, Iconio y Antioquía,


Llegó hasta Derbe y Listra. Había allí un discípulo, de nombre Timoteo, hijo de madre judía, creyente, y de padre griego,


del cual se hacían lenguas los hermanos de Listra e Iconio.


Muchos, pues, de entre ellos abrazaron la fe y, entre los griegos, mujeres distinguidas y no pocos hombres.


Discutía, pues, con los judíos y los prosélitos en la sinagoga, y cada día en el ágora con cuantos encontraba.


Algunos de entre ellos quedaron convencidos y se unieron a Pablo y a Silas, así como una gran muchedumbre de prosélitos griegos y no pocas mujeres principales.


Todos los sábados disertaba en la sinagoga, tratando de persuadir tanto a judíos como a griegos.


Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa, y muchos de los oyentes corintios creían y se bautizaban.


Así lo hizo durante dos años, de forma que todos los habitantes de Asia, tanto judíos como griegos, oyeron la palabra del Señor.


Fue un caso notorio a todos los judíos y griegos que habitaban en Éfeso e infundió pavor a todos, con lo que se engrandecía el nombre del Señor Jesús.


Entró Pablo en la sinagoga y habló con entereza, por espacio de tres meses. Discutía sobre el reino de Dios e intentaba convencerlos.


alababan a Dios y tenían el favor de todo el pueblo. Y el Señor agregaba día tras día a la comunidad a los que obtenían la salvación.


proclamando solemnemente a judíos y a griegos la conversión a Dios y la fe en nuestro Señor Jesús.


gritando: 'Hombres de Israel, ayudadnos. Éste es el hombre que anda enseñando a todos y en todas partes contra el pueblo y la ley y este lugar, hasta el extremo de haber introducido griegos en el templo y profanado este lugar santo'.


y en seguida predicaba en las sinagogas a Jesús, diciendo que éste era el Hijo de Dios.


Porque no me avergüenzo del evangelio, ya que es poder de Dios para salvar a todo el que cree: tanto, y en primer lugar, al judío, como también al griego.


Pues no hay diferencia entre judío y griego, ya que uno mismo es el Señor de todos, que prodiga sus riquezas para con todos los que lo invocan;


Pues bien, ni Tito, que estaba conmigo, con ser griego, fue obligado a circuncidarse.


Ya no hay judío ni griego; ya no hay esclavo ni libre; ya no hay varón ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jesús.


donde no hay ya griego ni judío; circuncisión ni incircuncisión; bárbaro, escrita, esclavo, libre; sino que Cristo es todo en todos.


mis persecuciones y mis sufrimientos, como los que me sobrevinieron en Antioquía, en Iconio y en Listra. ¡Qué persecuciones tuve que sufrir! Pero de todas ellas me libró el Señor.