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Génesis 50:24 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Dijo José a sus hermanos: 'Se acerca la hora de mi muerte, pero Dios os visitará y os hará subir de este país a la tierra que juró dar a Abrahán, a Isaac, y a Jacob'.

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Biblia Reina Valera 1960

Y José dijo a sus hermanos: Yo voy a morir; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

José les dijo a sus hermanos: «Yo pronto moriré pero ciertamente Dios los ayudará y los sacará de esta tierra de Egipto. Él los hará volver a la tierra que solemnemente prometió dar a Abraham, a Isaac y a Jacob».

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Biblia Católica (Latinoamericana)

José dijo a sus hermanos: 'Yo voy a morir, pero tengan la plena seguridad de que Dios los visitará y los hará subir de este país a la tierra que juró dar a Abraham, Isaac y Jacob.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Después, dijo José a sus hermanos: Yo voy a morir, pero ’Elohim ciertamente os visitará,° y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró dar a Abraham, a Isaac, y a Jacob.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y José dijo a sus hermanos: Yo moriré; mas Dios ciertamente os visitará, y os hará subir de esta tierra a la tierra que juró a Abraham, a Isaac, y a Jacob.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Algún tiempo después, José les dijo a sus hermanos: «Ya me falta poco para morir. Pero pueden estar seguros de que Dios vendrá a ayudarlos y los hará volver a la tierra que, bajo juramento, prometió darles a Abraham, a Isaac y a Jacob. Ustedes, por su parte, tienen que jurarme que se llevarán de aquí mis restos cuando yo muera».

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Génesis 50:24
34 Referencias Cruzadas  

Se apareció Yahveh a Abrán, y le dijo: 'A tu posteridad daré yo esta tierra'. Y Abrán edificó allí un altar a Yahveh que se le había aparecido.


pues te daré a ti y a tu posteridad para siempre todo el país que tú divisas,


Levántate, recorre la tierra a lo largo y a lo ancho, pues a ti te la daré'.


En aquel día hizo Yahveh alianza con Abrán, diciéndole: 'A tu posteridad entrego yo esta tierra desde el torrente de Egipto hasta el gran río, el río Éufrates:


Le dijo después: 'Yo soy Yahveh, que te saqué de Ur de los Caldeos, para darte esta tierra en herencia'.


Respondió Abrán: 'Señor mío, Yahveh, ¿en qué conoceré que he de heredarla?'.


Te daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra por donde caminas como peregrino, todo el país de Canaán en propiedad perpetua. Y yo seré su Dios'.


Yahveh visitó a Sara, como había dicho, e hizo Yahveh por Sara lo que le había prometido.


Quédate en el país que yo te indicaré. Mora como extranjero en esta tierra. Yo estaré contigo y te bendeciré; pues a ti y a tu posteridad he de dar todas estas tierras, manteniendo el juramento que hice a tu padre Abrahán.


Yahveh estaba de pie junto a él, y le decía: 'Yo soy Yahveh, el Dios de Abrahán, tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra sobre la que estás acostado te la daré a ti y a tu posteridad.


Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado; porque polvo eres y al polvo volverás'.


La tierra que di a Abrahán y a Isaac te la daré a ti, y después de ti se la daré a tu descendencia'.


Yo bajaré contigo a Egipto, y yo mismo haré que vuelvas. José te cerrará los ojos'.


Cuando se aproximaban los días de la muerte de Israel, llamó éste a su hijo José y le dijo: 'Si cuento con tu benevolencia, pon tu mano bajo mi muslo y hazme favor y lealtad: no me entierres en Egipto.


Dijo después Israel a José: 'Yo estoy a punto de morir, pero Dios estará con vosotros y os hará regresar a la tierra de vuestros padres.


Mi padre me hizo jurar: 'Estoy a punto de morir; sepúltame en el sepulcro que excavé para mí en la tierra de Canaán'. Permítame, pues, subir a sepultar a mi padre, y luego volveré'.


Ya sé que me llevas a la muerte, al lugar de cita de todos los vivientes.


El día mismo en que se cumplían los cuatrocientos treinta años, salieron todas las huestes de Yahveh del país de Egipto.


Aquel mismo día sacó Yahveh del país de Egipto a los israelitas con sus huestes.


Moisés llevó consigo los huesos de José; pues éste había hecho jurar a los israelitas, diciendo: 'Dios ciertamente os visitará, y entonces os llevaréis de aquí mis huesos con vosotros'.


He bajado para liberarlo de la mano de los egipcios y subirlo de ese país a una tierra buena y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel, al lugar donde viven los cananeos, los hititas, los amorreos, los perizeos, los jiveos y los jebuseos.


Dijo Yahveh a Moisés: 'Ve, sal de aquí, tú y el pueblo que sacaste del país de Egipto, hacia la tierra que juré dar a Abrahán, a Isaac y a Jacob, diciendo: 'A tu descendencia la entregaré.'


El pueblo creyó y, al tener noticia de que Yahveh había visitado a los israelitas y había visto su humillación, se postraron y lo adoraron.


cuando se tiene miedo de la altura y el terror acecha en el camino, cuando florece el almendro, se torna lento el saltamontes y no tiene sabor la alcaparra -y es que el hombre se va a su eterna morada, mientras los plañideros recorren las calles-;


antes de que vuelva el polvo a la tierra de donde vino y el hálito vital vuelva a Dios, que lo dio.


'Los hombres que han subido de Egipto, desde los veinte años en adelante, no verán el país que yo prometí bajo juramento a Abrahán, a Isaac y a Jacob, porque no me han seguido con fidelidad,


Por consiguiente, como por medio de un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte; y así la muerte pasó a todos los hombres, pues todos pecaron...


Mirad: he puesto ese país delante de vosotros. Id y tomad posesión de la tierra que a vuestros padres Abrahán, Isaac y Jacob juró Yahveh darles, a ellos y a su descendencia después de ellos'.


Cuando Yahveh, tu Dios, te haya introducido en la tierra que juró a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob, que te daría, ciudades grandes y magníficas que tú no has edificado,


Por la fe José, al fin de su vida, mencionó el éxodo de los israelitas y dejó instrucciones sobre sus propios restos.


Y así como es destino de los hombres morir una sola vez y, tras de esto, el juicio,


Los huesos de José, que los israelitas habían subido de Egipto, fueron enterrados en Siquén, en la parte del campo que Jacob había comprado a los hijos de Jamor, padre de Siquén, y que, por cien monedas, había pasado a ser propiedad de los hijos de José.