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Eclesiastés 7:2 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Más vale ir a casa de duelo que ir a casa de banquete; porque aquél es el fin de todo hombre, y el que vive lo tendrá presente.

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Biblia Reina Valera 1960

Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Vale más pasar el tiempo en funerales que en festejos. Al fin y al cabo, todos morimos, así que los que viven deberían tenerlo muy presente.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

Anda a la casa que está de duelo más que a la que está de fiesta: verás el fin de todo hombre, y al que vive le da para pensar.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete, Porque aquello es el paradero de todos los hombres, Y el que vive debe poner esto en su corazón.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Mejor es ir a la casa del luto que a la casa del banquete; porque aquello es el fin de todos los hombres, y el que vive lo pondrá en su corazón.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Más vale ir a un entierro que a una fiesta, pues nos hace bien recordar que algún día moriremos.

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Eclesiastés 7:2
29 Referencias Cruzadas  

Enséñanos exacta la medida de los días para que en nosotros penetre la sabiduría.


El sabio va con los ojos abiertos, el necio camina en la oscuridad. Pero advierto que una misma es la suerte de ambos.


Porque del sabio, lo mismo que del necio, no habrá recuerdo duradero: con el paso del tiempo, todo es olvidado. Sí; el sabio muere lo mismo que el necio.


Porque una es la suerte del hombre y de la bestia: muere aquél como ésta muere, y uno solo es el hálito de ambos. No tiene, pues, ventaja el hombre sobre la bestia: todo es vanidad.


Todos van al mismo sitio: todos vienen del polvo, y al polvo tornan todos.


Porque, aunque aquél viviera dos veces mil años, si no ha saboreado la felicidad, ¿no van los dos al mismo lugar?


vanidad. Todos corren la misma suerte: el justo y el impío, el bueno y el malvado, el puro y el impuro, el que sacrifica y el que no sacrifica. Lo mismo es del bueno que del pecador, del que jura como del que teme jurar.


Esto es lo peor de cuanto acontece bajo el sol: que una misma es la suerte para todos. Además, el corazón de los hombres está lleno de malicia y de estupidez durante la vida; y después, ¡con los muertos!


Los vivos saben al menos que han de morir, pero los muertos no saben nada; no perciben ya salario alguno, porque su memoria yace en el olvido.


Dijiste: 'Siempre seré soberana, por siempre jamás'. No consideraste estas cosas, no recordaste su desenlace.


No entres tampoco en casa de fiesta, para sentarte con ellos a comer y beber.


Ahora pues, así habla Yahveh Sebaot: 'Analizad vuestra situación:


Si no escucháis y no hacéis la intención firme de dar gloria a mi nombre -dice Yahveh Sebaot-, lanzaré contra vosotros la maldición y maldeciré vuestras bendiciones. Las maldeciré porque ninguno de vosotros lo hacéis de corazón.


¿Quién podrá calcular el polvo de Jacob? ¿Quién contará la arena de Israel? ¡Muera yo con la muerte de los justos! ¡Sea mi fin como el suyo!'.


Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.


Si tuvieran cordura lo comprenderían, se darían cuenta del fin que les espera.


les dijo: 'Poned en vuestros corazones todas las palabras que yo repito hoy como testimonio contra vosotros; dad orden a vuestros hijos, para que cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta ley.


cuyo término es la perdición, cuyo Dios es el vientre y cuya gloria se funda en sus vergüenzas. Estos tales centran su atención en lo terreno.


Y así como es destino de los hombres morir una sola vez y, tras de esto, el juicio,