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Apocalipsis 12:9 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Fue arrojado el gran dragón, la antigua serpiente, el que se llama Diablo y Satanás, el que seduce al universo entero. Fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

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Biblia Reina Valera 1960

Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

Este gran dragón —la serpiente antigua llamada diablo o Satanás, el que engaña al mundo entero— fue lanzado a la tierra junto con todos sus ángeles.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

El dragón grande, la antigua serpiente, conocida como el Demonio o Satanás, fue expulsado; el seductor del mundo entero fue arrojado a la tierra y sus ángeles con él.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Y fue arrojado el gran dragón, la serpiente antigua,° el llamado diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra,° y sus ángeles fueron arrojados con él.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Y fue lanzado fuera aquel gran dragón, la serpiente antigua, llamada Diablo y Satanás, el cual engaña a todo el mundo; fue arrojado en tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

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Biblia Traducción en Lenguaje Actual

Arrojaron del cielo al gran dragón, que es la serpiente antigua, es decir, el diablo, llamado Satanás, que se dedica a engañar a todo el mundo. Él y sus ángeles fueron lanzados a la tierra.

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Apocalipsis 12:9
68 Referencias Cruzadas  

La serpiente, el más astuto de todos los animales del campo que Yahveh-Dios había hecho, dijo a la mujer: '¿Conque os ha dicho Dios: 'No comáis de ningún árbol del paraíso'?'.


Dijo Yahveh-Dios a la mujer: '¿Qué es lo que has hecho?'. Respondió la mujer: 'La serpiente me engañó, y comí'.


Satán se levantó contra Israel e incitó a David a que hiciera el censo de Israel.


Respondió él: 'Saldré y me haré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas'. Dijo Yahveh: 'Tú conseguirás seducirlo. Sal, y hazlo así'.


Suscita contra él hombre perverso y que tenga a su derecha acusador;


¡Cómo has caído del cielo, lucero brillante, estrella matutina, derribado por tierra, vencedor de naciones!


Aquel día castigará Yahveh con su espada resistente, gigante, potente, a Leviatán, serpiente huidiza, a Leviatán, serpiente tortuosa, y matará al dragón del mar.


El lobo y el cordero juntos pastarán, y el león, como el buey, comerá paja. En cuanto a la serpiente, su pan será el polvo. No harán mal ni harán daño en toda mi santa montaña' -dice Yahveh-.


La gran amplitud de tu comercio llenó tu interior de pecado y violencia; te arrojé entonces de la montaña de Dios y te arranqué, querubín protector, de entre las piedras de fuego.


el enemigo que la siembra es el diablo; la siega es el final de los tiempos; los segadores son los ángeles.


porque surgirán falsos cristos y falsos profetas que harán grandes señales y prodigios, para engañar, si fuera posible, aun a los mismos elegidos.


Entonces dirá también el rey a los de la izquierda: 'Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno que está preparado para el diablo y sus ángeles.


Entonces fue llevado Jesús por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo.


Entonces le responde Jesús: 'Retírate, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto'.


Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso sobre el alero del templo


De nuevo lo llevó el diablo a un monte elevadísimo, le mostró todos los reinos de la tierra y su esplendor,


Él les dijo: 'Yo estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo.


Pues entonces, a ésta, que es hija de Abrahán, a la que Satanás tenía atada desde hace dieciocho años, ¿no había que desatarla de esta atadura, aunque fuera en sábado?'.


Entonces Satanás entró en Judas, el que se llamaba Iscariote, que era del número de los Doce.


Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para cribaros como al trigo;


Los del borde del camino son los que escuchan; pero luego viene el diablo y se lleva de su corazón la palabra, para que no crean y se salven.


'Éste es el momento de la condenación de este mundo; ahora el jefe de este mundo será arrojado fuera.


Ya no hablaré mucho con vosotros, porque está al llegar el jefe del mundo. Contra mí nada puede;


de condena, porque el jefe de este mundo ya está condenado.


Vosotros procedéis del diablo, que es vuestro padre, y son los deseos de vuestro padre los que queréis poner en práctica. Él fue homicida desde el principio; y no se mantuvo en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando profiere la mentira, está diciendo lo que le es propio, porque es mentiroso y padre de la mentira.


a fin de que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz, y del dominio de Satanás a Dios, y alcancen la remisión de los pecados y tengan parte en la herencia de los que han sido santificados por la fe en mí'.


Pedro le dijo: 'Ananías, ¿por qué ha llenado Satanás tu corazón impulsándote a engañar al Espíritu Santo y a guardarte una parte del precio del campo?


Esos tales no sirven a Cristo, Señor nuestro, sino a sus propios bajos apetitos y, con su modo de hablar lisonjero y adulador, seducen el corazón de los sencillos.


Y el Dios de la paz aplastará muy pronto a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesús sea con vosotros.


Y nada tiene de extraño, pues el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.


Pero temo que, como la serpiente engañó a Eva con su astucia, también vuestros pensamientos se corrompan apartándose de la sencillez [y de la pureza] que debéis a Cristo.


o sea, a causa de tan grandes revelaciones. Por eso, para que no me arrastre la soberbia, se me clavó un aguijón en la carne: un enviado de Satanás, para que me abofetee, a fin de que no me envanezca.


para no vernos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus designios.


en aquellos incrédulos cuya mente obcecó el dios de este mundo, para que no vean el resplandor del evangelio de la gloria de Cristo, que es imagen de Dios.


para que ya no seamos niños, sacudidos por las olas y llevados de acá para allá por todo viento de doctrina, a merced de las trampas de los hombres y de la astucia que urde las artimañas del error,


Que nadie os engañe en modo alguno. Porque si primero no viene la apostasía y aparece el hombre impío, el hijo de la perdición,


Y no fue Adán el seducido, sino la mujer, que, una vez seducida, incurrió en la transgresión.


Pero los hombres malvados e impostores irán de mal en peor, engañando y engañados.


Y como los hijos comparten la sangre y la carne, de igual modo él participó de ambas, para que así, por la muerte, destruyera al que tenía el dominio de la muerte, o sea, al diablo,


Sed sobrios, velad. Vuestro enemigo, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quién devorar.


Sabemos que somos de Dios, y que el mundo entero está sometido al Maligno.


Cuando el arcángel Miguel, oponiéndose al diablo, discutía sobre el cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir un juicio injurioso, sino que dijo: 'Que el Señor te reprenda'.


Por esto, alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de la tierra y del mar! Porque ha bajado a vosotros el diablo, poseído de grande furor, sabiendo que le queda poco tiempo'.


Y apareció otra señal en el cielo: un gran dragón de un rojo encendido, que tenía siete cabezas y diez cuernos y, sobre sus cabezas, siete diademas.


Se entabló una batalla en el cielo. Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. El dragón presentó batalla, junto con sus ángeles.


Pero no prevaleció ni hubo lugar para ellos en el cielo.


Seduce, con los prodigios que le permitieron hacer al servicio de la bestia, a los moradores de la tierra, diciéndoles que hagan una imagen en honor de la bestia que, a pesar de la herida de la espada, sobrevivió.


Son espíritus demoníacos que obran señales y visitan a los reyes de la tierra entera con el objetivo de congregarlos para la batalla del gran día del Dios todopoderoso.


Gritó con voz potente, diciendo: '¡Cayó, cayó Babilonia, la grande! Se ha convertido en morada de demonios, en guarida de toda clase de espíritus inmundos, en guarida de toda suerte de aves impuras y aborrecibles.


No brillará más en ti luz de lámpara. Y voz de esposo y de esposa no se escuchará más en ti. Porque tus mercaderes eran los magnates de la tierra. Porque con tus maleficios se extraviaron todas las naciones.


Cayó prisionera la bestia, y con ella el falso profeta, el que hacía a su servicio las señales con las que extravió a los que recibieron la marca de la bestia y a cuantos adoraron su imagen. Ambos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde en azufre.


'Conozco dónde moras: allí donde está el trono de Satanás. Mantienes firme mi nombre y no has negado mi fe, ni en los días de Antipas, mi testigo, mi fiel, que fue muerto entre vosotros, ahí donde mora Satanás.


Y a vosotros, los que quedáis en Tiatira, cuantos no seguís esa doctrina, los que no habéis conocido las profundidades de Satanás, como ellos las llaman, os digo: no echo sobre vosotros otra carga;


'Conozco tu tribulación y tu pobreza -aunque eres rico- y la maledicencia que proviene de los que dicen ser judíos y no lo son, sino sinagoga de Satanás.


El diablo que los había seducido fue arrojado al lago de fuego y azufre, donde están también la bestia y el falso profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.


y saldrá para seducir a los pueblos que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, para congregarlos para la guerra, tan numerosos como la arena del mar.


Mira: voy a entregarte algunos de la sinagoga de Satanás, que dicen ser judíos y no lo son, sino que mienten. Los voy a obligar a que vengan y se postren a tus pies, y sepan que te amo.


Tocó el quinto ángel. Entonces vi una estrella que había caído del cielo a la tierra, a la que se le había dado la llave del pozo del abismo.


El resto de los hombres, los que no fueron exterminados por estas plagas, no se convirtieron de las obras de sus manos, de modo que no dejaron de adorar a los demonios y a los ídolos de oro y de plata y de bronce y de piedra y de madera, que no pueden ver ni oír ni andar.