Cuanto dista en altura el cielo de la tierra, así exceden sus favores para los que le temen;
Apocalipsis 11:18 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Las naciones se habían airado, mas llegó tu ira y el tiempo de juzgar a los muertos, de dar la recompensa a tus siervos, los profetas, a los santos y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruían la tierra'. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y se airaron las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo de juzgar a los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes, y de destruir a los que destruyen la tierra. Biblia Nueva Traducción Viviente Las naciones se llenaron de ira, pero ahora el tiempo de tu ira ha llegado. Es tiempo de juzgar a los muertos y de recompensar a tus siervos, los profetas, y también a tu pueblo santo y a todos los que temen tu nombre, desde el menos importante hasta el más importante. Es tiempo de destruir a todos los que han causado destrucción en la tierra». Biblia Católica (Latinoamericana) Las naciones se habían enfurecido,
pero tu enojo las sorprendió:
ha llegado el momento de juzgar a los muertos,
de premiar a tus siervos los profetas,
a tus santos y a cuantos honran tu Nombre,
ya sean grandes o pequeños,
y de destruir a los que destruyen la tierra. La Biblia Textual 3a Edicion Y se airaron las naciones, pero ha llegado ya tu ira, y el tiempo de ser juzgados los muertos, y de dar el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, a los pequeños y a los grandes,° y de destruir a los que destruyen la tierra. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y se han airado las naciones, y tu ira ha venido, y el tiempo para que los muertos sean juzgados, y para que des el galardón a tus siervos los profetas, y a los santos, y a los que temen tu nombre, pequeños y grandes, y para que destruyas los que destruyen la tierra. Biblia Traducción en Lenguaje Actual »Los pueblos que no creen en ti, están enojados, pero ha llegado el día en que los castigarás con todo tu enojo. »Ese día juzgarás a todos los que han muerto, premiarás a los profetas, tus servidores, premiarás a todo tu pueblo, y también a los que te respetan; no importa si son poderosos, o humildes; tú los premiarás.» |
Cuanto dista en altura el cielo de la tierra, así exceden sus favores para los que le temen;
el Señor tiene contento en quien le teme, en los que esperan en sus gracias.
Prestaré mi atención a lo que Dios promete: ciertamente el Señor promete paz para su pueblo y sus amigos, que ya no tornarán al desvarío.
Fin del discurso. Una vez oído todo, teme a Dios y guarda sus mandamientos: eso es lo que al hombre corresponde.
El pecador obra mal cien veces, y su vida se prolonga. Pero yo sé que la dicha es para los que temen a Dios, precisamente porque le temen;
Pero llegarán noticias alarmantes del oriente y del norte y partirá enfurecido, con ánimo de aniquilar y exterminar a muchos.
Pero se celebrará el juicio y se le será quitado el dominio, para que sea del todo aniquilado y destruido.
Gracias a su astucia prosperará el fraude en su mano, se ensalzará en su corazón, aniquilará a muchos con engaño, se alzará contra el príncipe de los príncipes, pero será quebrantado, y no por mano de hombre.
Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa es grande en los cielos. De esta misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
y su misericordia se extiende de generación en generación para aquellos que le temen.
Y así como es destino de los hombres morir una sola vez y, tras de esto, el juicio,
sino que cuando el séptimo ángel profiera su voz, cuando vaya a tocar su trompeta, se habrá consumado el misterio de Dios, como anunció él a sus siervos, los profetas.
El atrio exterior del templo déjalo aparte y no lo midas, porque ha sido entregado a los gentiles, que pisotearán la ciudad santa durante cuarenta y dos meses.
Quien está destinado al cautiverio, al cautiverio vaya. Quien mata a espada, a espada muera. Es la hora de la constancia y de la fe del pueblo santo.
Ordena que a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les ponga una marca en la mano derecha o en la frente
beberá él también del vino del furor de Dios, vino puro, concentrado, en la copa de su ira. Será atormentado con fuego y azufre en presencia de los ángeles santos y en presencia del Cordero.
Y vi otra señal grande y maravillosa en el cielo: siete ángeles que tenían siete plagas, las últimas, porque con ellas se consumará la ira de Dios.
Uno de los cuatro seres vivientes dio a los siete ángeles siete copas de oro, llenas de la ira del Dios que vive por los siglos de los siglos.
Como ella hizo, haced con ella, pagadle el doble sus obras. Mezcladle en su copa el doble de lo que ella mezcló.
De su boca sale una espada aguda para herir con ella a los gentiles. Él los regirá con vara de hierro, y él pisa el lagar del vino de la terrible ira del Dios todopoderoso.
para devorar carne de reyes y carne de capitanes, carne de poderosos y carnes de caballos y de jinetes, carnes de todos los hombres, libres y esclavos, pequeños y grandes'.
Y salió del trono una voz que decía: 'Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, los que le teméis, pequeños y grandes'.
Vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y se abrieron los libros. Se abrió otro libro, que es el de la vida. Se juzgó a los muertos de acuerdo con lo que estaba escrito en los libros, según sus obras.
Y cuantos no se hallaron inscritos en el libro de la vida fueron precipitados en el lago de fuego.
Mirad: vengo en seguida y traigo aquí la recompensa conmigo, para dar a cada uno según sean sus obras.