Volviéronse luego a Eliseo, que estaba ya en Jericó, y éste les dijo: '¿No os había dicho yo que no fuerais?'.
2 Reyes 2:17 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Pero tanto porfiaron que les dijo: 'Enviadlos'. Enviaron a aquellos cincuenta hombres, que estuvieron buscándolo durante tres días, pero no lo hallaron. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzándose dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días, mas no lo hallaron. Biblia Nueva Traducción Viviente Pero ellos insistieron tanto que él, avergonzado, finalmente aceptó: —Está bien —les dijo—, mándenlos. Así que cincuenta hombres buscaron a Elías durante tres días, pero no lo encontraron. Biblia Católica (Latinoamericana) Pero como siguieran insistiendo hasta el punto de ser cargantes, Eliseo les dijo: '¡Muy bien, mándenlos!' Mandaron a cincuenta hombres que buscaron durante tres días sin encontrarlo. La Biblia Textual 3a Edicion Mas ellos lo importunaron hasta que, hartándose, dijo: ¡Enviad! Y enviaron cincuenta hombres que buscaron tres días y no lo hallaron. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Mas ellos le importunaron, hasta que avergonzándose, dijo: Enviad. Entonces ellos enviaron cincuenta hombres, los cuales lo buscaron tres días, mas no lo hallaron. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Pero tanto le insistieron que acabó diciendo: —De acuerdo, ¡vayan! Entonces los profetas enviaron a cincuenta hombres, y durante tres días estuvieron buscando a Elías, pero no lo encontraron. |
Volviéronse luego a Eliseo, que estaba ya en Jericó, y éste les dijo: '¿No os había dicho yo que no fuerais?'.
El varón de Dios, demudado el rostro, se quedó totalmente paralizado y luego rompió a llorar.
Os digo que, aunque no se levante a dárselos por ser amigo suyo, se levantará al menos para que deje de importunarle y le dará cuanto necesita.
Pues doy testimonio en favor de ellos: tienen celo por Dios, pero no acorde con un verdadero conocimiento.
Por la fe Henoc fue trasladado sin experimentar la muerte; y no desapareció, porque Dios lo había trasladado. Pues antes de su traslado, había sido acreditado como agradable a Dios.