Si acaso viene a verme, dice cosas triviales, hace acopio de mal en su interior y, al salir a la calle, lo comenta.
2 Corintios 12:20 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Porque temo que quizás, al llegar, no os encuentre tales como yo quisiera, y que vosotros me encontréis a mí tal como no querríais: que tal vez haya discordia, envidia, enconos, rivalidades, calumnias, murmuraciones, arrogancias, desórdenes; Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Pues me temo que cuando llegue, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; Biblia Nueva Traducción Viviente Pues temo que, cuando vaya, no me gustará lo que encuentre, y que a ustedes no les gustará mi reacción. Temo que encontraré peleas, celos, enojo, egoísmo, calumnias, chismes, arrogancia y conducta desordenada. Biblia Católica (Latinoamericana) Temo que, si voy a verlos, no los encuentre como quisiera y que ustedes, a su vez, no me encuentren a mí como desearían. Quizá haya rivalidades, envidias, rencores, disputas, calumnias, chismes, soberbia, desórdenes. La Biblia Textual 3a Edicion Porque temo que al ir, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado por vosotros como no queréis; no sea que haya contienda,° envidia,° animosidades, ambiciones egoístas, difamaciones, chismes, engreimientos, desórdenes;° Biblia Reina Valera Gómez (2023) Pues temo que cuando llegare, no os halle tales como quiero, y yo sea hallado de vosotros cual no queréis; que haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, disensiones, insidias, murmuraciones, presunciones, desórdenes. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Me da miedo pensar que, cuando vaya a visitarlos, no los encuentre como yo quisiera, y que tampoco yo resulte ser lo que ustedes esperan. Tengo miedo de encontrarlos peleándose, o envidiándose, o enojados unos contra otros, o que resulten ser egoístas, chismosos, murmuradores, orgullosos y alborotadores. |
Si acaso viene a verme, dice cosas triviales, hace acopio de mal en su interior y, al salir a la calle, lo comenta.
están repletos de toda suerte de perversión, de malicia, codicia y maldad; llenos de envidia, de homicidios, de riñas, falsía y mala entraña; son difamadores,
calumniadores, opuestos a Dios, insolentes, soberbios, fanfarrones, maquinadores de maldades, rebeldes a sus padres,
pero a quienes, obstinándose en la rebeldía y resistiendo a la verdad, se entregan a la perversión los hará objeto de su ira y su furor.
Porque, hermanos míos, los de Cloe me han informado que entre vosotros hay discordias.
pues Dios no es Dios de desorden, sino de paz. Como en todas las reuniones de los fieles,
¡Y todavía continuáis inflados de orgullo! ¿No deberíais más bien haberlo lamentado y haber expulsado de entre vosotros al que ha cometido semejante acción?
Por mi vida, y pongo a Dios por testigo, que si no he ido todavía a Corinto ha sido precisamente por consideración a vosotros.
Os suplico, pues, que una vez que no esté entre vosotros, no tenga que emplear aquella osadía con que opino que debo proceder contra algunos que piensan que nosotros caminamos según la carne.
y estamos dispuestos a castigar cualquier rebeldía, cuando se haya logrado vuestra sumisión.
y que, al llegar yo de nuevo, me humille mi Dios ante vosotros, y tenga que llorar por muchos de los que antes pecaron y no se convirtieron de la impureza, fornicación y libertinaje que cometieron.
Dije antes, y ahora repito, ausente, lo mismo que hice la segunda vez, cuando estaba presente, a los que antes pecaron y a todos los demás: que, de venir otra vez, ya no tendré miramientos,
Me propuse, pues, no haceros una visita que fuera, de nuevo, motivo de tristeza.
Si, pues, os mordéis y os devoráis mutuamente, estad atentos, no sea que os destruyáis unos a otros.
No habléis mal unos de otros, hermanos. El que habla mal de un hermano, o juzga a su hermano, habla mal de la ley y juzga a la ley. Y si juzgas a la ley, no eres cumplidor de la ley, sino su juez.
Despojaos, pues, de toda maldad y de toda falsedad, de hipocresías, de envidias y de toda clase de maledicencias.
Profiriendo discursos ampulosos y vacíos, seducen con pasiones de la carne y desenfrenos a los que apenas han acabado de distanciarse de los que viven en el error.
Éstos son murmuradores; se quejan y caminan según sus deseos; su boca formula insolencias y adulan por interés.