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1 Samuel 26:6 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

Dirigiéndose David a Ajimélec, el hitita, y a Abisay, hijo de Servia, hermano de Joab, les dijo: '¿Quién quiere bajar conmigo al campamento donde está Saúl?'. Contestó Abisay: 'Yo bajaré contigo'.

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Biblia Reina Valera 1960

Entonces David dijo a Ahimelec heteo y a Abisai hijo de Sarvia, hermano de Joab: ¿Quién descenderá conmigo a Saúl en el campamento? Y dijo Abisai: Yo descenderé contigo.

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Biblia Nueva Traducción Viviente

—¿Quién se ofrece a ir conmigo al campamento? —preguntó David a Ahimelec el hitita y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab. —Yo voy contigo —contestó Abisai.

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Biblia Católica (Latinoamericana)

David preguntó a Ajimelec el hitita y a Abisaí hijo de Seruya, hermano de Joab: '¿Quién quiere venir conmigo hasta el campamento donde está Saúl?' Abisaí respondió: 'Yo iré contigo'.

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La Biblia Textual 3a Edicion

Tomando entonces la palabra, David habló a Ahimelec heteo, y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo: ¿Quién bajará conmigo a Saúl en el campamento? Y respondió Abisai: Yo bajaré contigo.

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Biblia Reina Valera Gómez (2023)

Entonces habló David, y requirió a Ahimelec heteo, y a Abisai, hijo de Sarvia, hermano de Joab, diciendo: ¿Quién descenderá conmigo a Saúl al campamento? Y dijo Abisai: Yo descenderé contigo.

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Otras versiones



1 Samuel 26:6
22 Referencias Cruzadas  

Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het,


de los hititas, de los perizeos, de los refaítas,


Una vez hecho el duelo por la difunta, habló a los hijos de Het, diciéndoles:


Cuando Esaú tenía cuarenta años tomó por mujeres a Judit, hija de Beerí, el hitita, y a Basmat, hija de Elón, el hitita,


¿Quién hirió a Abimélec, hijo de Yerubaal, sino una mujer que arrojó sobre él desde lo alto de la muralla una rueda de molino y por ello murió él en Tebés? ¿Por qué os habéis acercado a la muralla?', tú le dirás: 'También murió tu siervo Urías, el hitita''.


pero los arqueros tiraban contra tus servidores desde lo alto de la muralla y murieron algunos de los servidores del rey, entre ellos tu vasallo Urías, el hitita'.


Entonces David mandó este mensaje a Joab: 'Envíame a Urías, el hitita'. Joab envió Urías a David.


¿Por qué, pues has menospreciado la palabra de Yahveh y has hecho lo que es malo ante sus ojos? Has hecho morir por la espada a Urías, el hitita, y luego has tomado por esposa a su mujer; lo has asesinado con la espada de los amonitas.


El rey dio esta orden a Joab, a Abisay y a Itay: 'Tratad benignamente, por la consideración que me tenéis, al joven Absalón'. Todo el ejército oyó las órdenes referentes a Absalón dadas por el rey a todos los jefes.


Por su parte, también salieron Joab, hijo de Servia, y los seguidores de David. Unos y otros se encontraron junto al estanque de Gabaón, y se apostaron los unos a un lado del estanque y los otros al otro lado.


Estaban allí los tres hijos de Servia: Joab, Abisay y Asael. Asael tenía unos pies tan ligeros como los de una gacela del campo.


Abisay, hermano de Joab, hijo de Servia, era jefe de los treinta; blandió su lanza contra trescientos hombres y los mató. Así adquirió renombre entre los treinta.


Elifélet, hijo de Ajasbay, de Bet Maacá; Elián, hijo de Ajitófel, de Guiló;


Urías, el hitita. En total, treinta y siete.


Un carro importado de Musrí costaba seiscientos siclos de plata, y un caballo ciento cincuenta. Los exportadores los traían también para todos los reyes de los hititas y para los reyes de Aram.


El Señor había hecho que en el campamento de los arameos se oyera un gran estruendo de carros, de caballos y de poderoso ejército, y se dijeron unos a otros: 'El rey de Israel ha tomado a sueldo contra nosotros a los reyes de los hititas y de los egipcios y vienen a atacarnos'.


Y añadió: 'En esto reconoceréis que el Dios vivo está en medio de vosotros y que arrojará de delante de vosotros a los cananeos, los hititas, los jiveos, los perizeos, los guirgaseos, los amorreos y los jebuseos.


Llegáronse David y Abisay, de noche, hasta la tropa y vieron que Saúl estaba acostado y durmiendo en el centro del campamento, con su lanza clavada en el suelo a su cabecera, y que Abner y la tropa estaban acostados alrededor de él.