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2 Samuel 12 - Biblia Serafín de Ausejo 1975

1 Entonces Yahveh envió a Natán ante David y, presentándose ante él, le dijo: 'Había dos hombres en una ciudad: el uno era rico y el otro era pobre.

2 El rico tenía muchísimas ovejas y bueyes.

3 El pobre tenía solamente una ovejita pequeña que había comprado. Él la criaba, y ella iba creciendo con él y sus hijos; comía de su pan, bebía de su copa y aun dormía en su seno. Era para él como una hija.

4 Llegó un viajero a casa del rico, quien, doliéndole tener que tomar de sus ovejas y bueyes para dar de comer al viajero llegado a su casa, echó mano a la ovejita del pobre y la aderezó para el hombre que había llegado a su casa'.

5 Se encendió sobremanera la cólera de David contra aquel hombre, y dijo a Natán: '¡Por vida de Yahveh, que el que tal hizo es reo de muerte!

6 Pagará la oveja cuatro veces, por haber obrado así y no haber tenido compasión'.

7 Dijo entonces Natán a David: '¡Tú eres ese hombre! Así habla Yahveh, Dios de Israel: yo te ungí rey de Israel y te libré de las manos de Saúl.

8 Yo te entregué la casa de tu señor y puse en tus brazos las mujeres de tu amo, al mismo tiempo que te daba la casa de Israel y de Judá, y como si esto fuera poco, yo te habría añadido todavía otras cosas mayores.

9 ¿Por qué, pues has menospreciado la palabra de Yahveh y has hecho lo que es malo ante sus ojos? Has hecho morir por la espada a Urías, el hitita, y luego has tomado por esposa a su mujer; lo has asesinado con la espada de los amonitas.

10 Pues bien, ya no se apartará nunca la espada de tu casa, porque me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita.

11 Así habla Yahveh: he aquí que yo haré surgir el mal contra ti de tu propia casa, y tomaré tus mujeres ante tus mismos ojos para entregárselas a otro, que yacerá con ellas a la luz del sol.

12 Tú lo has hecho en secreto, pero yo haré esto en presencia de todo Israel y a la luz del sol'.

13 Dijo entonces David a Natán: 'He pecado contra Yahveh'. A lo que replicó Natán: 'Yahveh ha perdonado tu pecado; no morirás.

14 Pero por haber despreciado con esta acción a Yahveh, el hijo que te ha nacido morirá irremisiblemente'.

15 Y Natán se marchó a su casa. Hirió Yahveh al niño que la mujer de Urías le había dado a David, y enfermó gravemente.

16 Rogó David a Dios por el niño, ayunaba con rigor y pasaba las noches acostado en el suelo.

17 Los principales de su casa se dirigían a él para convencerle de que se levantara del suelo, pero él no quiso, ni comía tampoco con ellos.

18 Al séptimo día murió el niño, y los servidores de David temían darle la noticia de la muerte, porque se decían: 'Si cuando el niño estaba vivo le hablábamos y no quería escucharnos, ¿cómo vamos a decirle ahora que ha muerto el niño? ¡Cometerá un desatino!'.

19 Pero David, al ver que sus servidores cuchicheaban entre sí, comprendió que el niño había muerto. Preguntó a sus servidores: '¿Ha muerto el niño?'. Ellos le respondieron: 'Ha muerto'.

20 Entonces David se levantó del suelo, se lavó, se perfumó y mudó sus ropas. Luego entró en la casa de Yahveh, donde se postró en oración. Vuelto a su casa, pidió que le sirvieran de comer, y comió.

21 Dijéronle sus servidores: '¿Qué sentido tiene lo que haces? Cuando aún vivía el niño, ayunabas por él y llorabas; y ahora que está muerto te levantas y comes'.

22 Él respondió: 'Cuando aún vivía el niño, ayunaba y lloraba, porque me decía: quién sabe si Yahveh se compadecerá de mí y me lo dejará con vida.

23 Pero ahora que ha muerto, ¿para qué ayunar? ¿Es que está en mi poder restituirlo a la vida? ¡Soy yo el que irá hacia él, pero él no volverá jamás a mí!'.

24 David consoló a Betsabé su mujer, entró y durmió con ella, y ella dio a luz un hijo, a quien llamó Salomón. Fue amado de Yahveh,

25 que envió al profeta Natán para que le impusiera el nombre de Yedidías en honor de Yahveh.

26 Joab siguió atacando a Rabá de los amonitas y se apoderó de la ciudad real.

27 Envió entonces Joab mensajeros a David para que le dijeran: 'Hemos atacado a Rabá y ya me he apoderado de la ciudad de las aguas.

28 Reúne, pues, ahora el resto de las tropas, acampa en torno a la ciudad y tómala, para que no sea yo el que tome posesión de ella, y se le dé mi nombre'.

29 Reunió David a todas las tropas y partió hacia Rabá, la atacó y se apoderó de ella.

30 Quitó de la cabeza de Milcón la corona, que pesaba un talento de oro y tenía una piedra preciosa que David colocó sobre su cabeza, y se llevó, además, un inmenso botín de la ciudad.

31 A los habitantes de la ciudad los deportó y les obligó a manejar la sierra, las hachas y los picos de hierro, y a trabajar en los hornos de ladrillos. Lo mismo hizo con todas las ciudades de los amonitas. Luego regresó con todo el ejército a Jerusalén.

Biblia Version de Serafin Ausejo

Copyright © Serafín de Ausejo 1975.

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