Traeré un bocado de pan y repondréis fuerzas; después seguiréis, ya que para eso habéis pasado junto a vuestro siervo'. Ellos contestaron: 'Haz como dices'.
1 Reyes 17:11 - Biblia Serafín de Ausejo 1975 Cuando iba ella a buscarla, él la llamó de nuevo y le dijo: 'Tráeme también, por favor, un trozo de pan'. Más versionesBiblia Reina Valera 1960 Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Biblia Nueva Traducción Viviente Mientras ella iba a buscarle el agua, la llamó y dijo: —También tráeme un bocado de pan. Biblia Católica (Latinoamericana) Cuando iba a buscarla, la llamó y le dijo: ¿Podrías traerme también un trozo de pan?' La Biblia Textual 3a Edicion Y al ir a traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas un bocado de pan en tu mano. Biblia Reina Valera Gómez (2023) Y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar, y le dijo: Te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano. Biblia Traducción en Lenguaje Actual Cuando la viuda se volvió para traérselo, él le dijo: —Tráeme también un poco de pan. |
Traeré un bocado de pan y repondréis fuerzas; después seguiréis, ya que para eso habéis pasado junto a vuestro siervo'. Ellos contestaron: 'Haz como dices'.
Púsose, pues, en camino hacia Sarefta. Al llegar a las puertas de la ciudad, vio allí a una mujer viuda que estaba recogiendo leña. La llamó y le dijo: 'Tráeme, por favor, un poco de agua en un vaso para que yo beba'.
Ella le respondió: '¡Por vida de Yahveh, tu Dios, que no tengo pan cocido, sino únicamente un puñado de harina en la orza, y un poco de aceite en la alcuza! Precisamente estoy recogiendo dos astillas de leña, para ir luego a prepararlo para mí y para mi hijo; lo comeremos, y, después, esperaremos la muerte'.
'Ponte en camino, ve a Sarefta de Sidón y quédate allí; porque ya he dado orden allí a una mujer viuda para que te provea de sustento'.
pues cuando Jezabel intentó exterminar a los profetas de Yahveh, Abdías recogió a cien profetas, los escondió en unas cavernas en dos grupos de cincuenta y les proveyó de pan y de agua.
Y quien da de beber un vaso de agua fresca a uno de estos pequeños porque es discípulo, os aseguro que no se quedará sin recompensa.
No olvidéis la hospitalidad: por practicarla, algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.